«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Trump intensifica su ofensiva contra la "estafa verde"

Suben las acciones de BP tras abandonar la energía eólica en EEUU para centrarse de nuevo en su negocio tradicional de petróleo y gas

Torres eólicas para producir energía renovable en Andalucía. Europa Press

La petrolera británica BP ha decidido abandonar su negocio de parques eólicos en Estados Unidos justo cuando el presidente Donald Trump vuelve a arremeter con fuerza contra la industria de las energías renovables y su coste para los contribuyentes.

La compañía del FTSE 100 ha anunciado la venta de BP Wind Energy North America —que cuenta con diez parques eólicos terrestres repartidos por el país— a LS Power, con sede en Nueva York. La salida forma parte del plan de BP para centrarse de nuevo en su negocio tradicional de petróleo y gas y mejorar así el rendimiento de sus acciones, tras años de presiones por parte de accionistas como el activista Elliott Advisers.

El mercado no ha tardado en premiar esta decisión: las acciones de BP subieron en torno a un 2 % tras el anuncio. La venta se enmarca en el objetivo de la petrolera de desprenderse de activos por valor de 20.000 millones de dólares antes de 2027. La operación, que se cerrará a finales de este año, se suma a otras ventas recientes de estaciones de servicio en Países Bajos, Turquía y Austria.

En paralelo, Donald Trump ha endurecido esta semana su ofensiva contra lo que ha denominado durante años la «estafa verde». El presidente estadounidense ha anunciado que, en adelante, todos los proyectos de energía solar y eólica en tierras federales deberán ser aprobados personalmente por el secretario del Interior, Doug Burgum, para poner fin al «trato preferencial» a las renovables que impuso su predecesor, Joe Biden.

«Las acciones de hoy cumplen una vez más la promesa del presidente Trump de abordar la nueva estafa verde y proteger el dinero de los contribuyentes estadounidenses», defendió Adam Suess, secretario adjunto interino para la gestión de tierras y minerales.

Trump no ha ahorrado críticas a la energía eólica. En 2019 calificó los molinos de viento de «ruidosos» y de ser «cementerios de pájaros», aludiendo a su impacto ambiental real y a menudo oculto. En 2023 añadió que los aerogeneradores «están provocando una muerte de ballenas sin precedentes» y esta misma semana, en declaraciones a la BBC, animó a «deshacerse de los molinos» en Aberdeen, que definió como «la capital petrolera de Europa».

Desde la compañía británica, William Lin, vicepresidente de gas y energía baja en carbono, reconoció que «el negocio de energía eólica terrestre de EE. UU. tiene grandes activos y gente fantástica», pero admitió que BP ya no se considera «el mejor propietario» para llevarlo adelante.

Por su parte, el consejero delegado de LS Power, Paul Segal, subrayó que la compra permitirá ampliar su cartera en el sector renovable para «satisfacer la creciente demanda energética» en Estados Unidos.

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