«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
el primer laboratorio del desastre de la agenda climática de Bruselas

El dogma verde condena a los holandeses al racionamiento eléctrico mientras la izquierda europea aplaude el desastre

Paneles solares en una vivienda en Países Bajos.

El dogma verde ya pasa factura en los Países Bajos: miles de empresas, hospitales, parques de bomberos y viviendas nuevas no pueden conectarse a la red eléctrica por falta de capacidad. Más de 10.000 negocios esperan su turno y muchos seguirán en lista de espera hasta bien entrada la década de 2030. La obsesión ideológica por la «transición energética» ha convertido Holanda en el primer laboratorio del desastre que la agenda climática de Bruselas promete extender al resto de Europa.

En pocos años, Holanda se ha lanzado a reemplazar fuentes fiables de energía —sobre todo el gas— por energías renovables intermitentes. Millones de hogares ya tienen paneles solares en los tejados, pero la red no soporta el aumento brutal de la demanda provocado por la electrificación forzada. El resultado es el más lógico: los operadores se ven obligados a racionar la electricidad.

«Lo que está ocurriendo en Holanda debería ser sin duda una advertencia para el resto de Europa», alerta la consultora energética Zsuzsanna Pató en declaraciones al diario Financial Times. Otros analistas advierten incluso de que este racionamiento es solo «un presagio» de lo que viviremos en otros países de la Unión Europea.

Los Países Bajos, como otros socios europeos, confiaban en su gas y nunca actualizaron su red eléctrica al ritmo que ahora exige el «cero neto». El operador nacional de la red, Tennet, reconoce que Bélgica y Gran Bretaña también «están en problemas», y que Alemania se enfrenta a un caos propio: toda la energía eólica se genera en el norte mientras la demanda está en el sur.

Pese a todo, la izquierda europea sigue aplaudiendo el desastre. En Suecia, el eurodiputado del Partido de Izquierda Jonas Sjöstedt ha propuesto que se tomen como ejemplo las medidas climáticas españolas… pese a que el apagón de abril en la Península Ibérica también fue consecuencia de las mismas políticas.

Mientras tanto, las autoridades holandesas responden a la escasez con las mismas «soluciones» cosméticas que ya conocemos: pedir a los ciudadanos que carguen las bicicletas y los coches eléctricos fuera de las horas punta, como si eso fuera a solucionar el colapso provocado por años de planificación dogmática y negligente.

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