«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Militantes feministas estudian acciones legales contra la formación

Los Verdes británicos eligen a una activista trans para un puesto reservado a mujeres pese al fallo del Supremo sobre el sexo biológico

Eleanora Folan. Redes Sociales.

El Partido Verde de Inglaterra y Gales afronta una nueva guerra interna después de que una activista trans haya sido elegida para ocupar una plaza de representación femenina dentro de uno de los principales órganos de gobierno de la formación.

Eleanora Folan, que se define públicamente como una «mujer trans antisionista», fue elegida por los militantes de la región del este de Inglaterra como representante femenina en el Green Party Council, el consejo interno que participa en decisiones de gobierno, estrategia y funcionamiento de la formación. La propia web oficial del partido ya incluye a Folan entre los dos representantes de la región oriental.

La elección ha provocado ahora un conflicto jurídico dentro de la formación. Miembros del sector crítico con la teoría de género están consultando a abogados porque consideran que permitir que una persona de sexo masculino ocupe una plaza diseñada específicamente para garantizar la representación femenina podría ser incompatible con la legislación británica después de la histórica sentencia del Tribunal Supremo de abril de 2025.

El Supremo estableció que «mujer» significa sexo biológico

El origen de la disputa se encuentra en el fallo dictado por unanimidad por el Tribunal Supremo británico el 16 de abril de 2025 en el caso For Women Scotland v Scottish Ministers.

Los cinco magistrados determinaron que, a efectos de la Equality Act de 2010, los conceptos de «hombre», «mujer» y «sexo» hacen referencia al sexo biológico. La sentencia estableció además que una mujer trans, incluso si posee un certificado oficial de reconocimiento de género femenino, no entra dentro de la definición legal de «mujer» cuando la legislación utiliza esa categoría basada en el sexo.

El Supremo llegó a esa conclusión después de considerar que una interpretación distinta volvería incoherentes diversas disposiciones relativas a embarazos, espacios separados por sexo, asociaciones exclusivamente femeninas, deporte femenino y otras protecciones legales.

El tribunal subrayó al mismo tiempo que las personas trans continúan protegidas frente a la discriminación por la característica de reasignación de género y, en determinadas circunstancias, también pueden recurrir a las normas contra la discriminación sexual.

La cuestión que se plantea ahora es hasta qué punto ese pronunciamiento afecta también a los mecanismos internos de representación femenina de los partidos políticos. Los críticos de los Verdes sostienen que una plaza creada para garantizar representación por sexo debería respetar necesariamente la definición establecida por el Supremo. Sin embargo, no existe por ahora una sentencia específica que haya declarado ilegal la elección de Folan.

Una victoria por sólo seis votos

Folan ganó la plaza por un margen extraordinariamente estrecho. Según los resultados difundidos tras la votación, obtuvo 784 votos frente a 778 de su rival, una diferencia de apenas seis sufragios.

Tras conocerse su victoria, Folan celebró públicamente haber sido elegida como «female rep» —representante femenina— del órgano de gobierno de los Verdes y agradeció expresamente el respaldo del grupo Greens for Palestine. «Nuestro partido ha cambiado y mi elección como orgullosa mujer trans antisionista simboliza ese cambio», escribió después de ganar.

Folan aseguró además que pretende contribuir a construir un «Partido Verde radical y antiimperialista» junto a colectivos homosexuales, palestinos, inmigrantes, refugiados y otros grupos que considera víctimas de la «represión estatal».

Comunista, antisionista y defensora de Irán

Su elección ya había provocado polémica antes incluso de que apareciera la cuestión jurídica relacionada con el sexo. Folan, vinculada a la conocida cuenta política Stats for Lefties, se ha definido como comunista y ha protagonizado numerosas controversias por sus posiciones sobre Israel, Irán y la política exterior británica.

En publicaciones anteriores llegó a expresar su deseo de que Israel fuese «abolido» y elogió la denominada «resistencia iraní» frente a Estados Unidos. También aseguró que el Partido Laborista era «infinitamente más malvado» que el régimen iraní y acusó a sectores sionistas de intentar sabotear a la dirección de los Verdes.

Después de resultar elegida, escribió que sabía que habría «sionistas» enfurecidos por su victoria y añadió: «Doy la bienvenida a su odio».

El Partido Verde respondió entonces que los miembros de su consejo son elegidos regionalmente mediante un sistema de voto transferible y que dispone de mecanismos internos para examinar opiniones de militantes que puedan resultar incompatibles con los valores de la formación.

Las feministas del propio partido se rebelan

La controversia ha reabierto una disputa que lleva años enfrentando a diferentes facciones dentro de los Verdes. Green Party Women, la organización femenina oficial vinculada al partido, declara como objetivo «apoyar a las mujeres y niñas» y fomentar la participación femenina en la política. La formación reconoce además expresamente que utiliza reglas destinadas a garantizar el equilibrio entre hombres y mujeres en distintos órganos y candidaturas.

Una de sus dirigentes, Jude English, figura entre quienes han criticado la política del partido sobre estas cuestiones. Miembros vinculados a posiciones feministas críticas con el género sostienen ahora que los Verdes no han adaptado correctamente sus procedimientos tras la sentencia del Supremo y estudian nuevas vías legales.

La formación ya arrastra varios conflictos judiciales relacionados con esta fractura interna. El Good Law Project, organización progresista de litigación, está actualmente ayudando al Partido Verde a defenderse de una demanda presentada después de que la formación rechazara permitir un puesto en su conferencia a Green Women’s Declaration, un grupo feminista crítico con la teoría de género. Los demandantes alegan discriminación por sus creencias sobre el sexo, mientras que los Verdes sostienen que actuaron para proteger a sus militantes trans.

+ en
Fondo newsletter