Ha firmado un total de 228 órdenes ejecutivas en 365 días
Trump completa un año de gobierno con históricos éxitos: fin de la inmigración ilegal, crecimiento económico y paz internacional
Trump completa un año de gobierno con históricos éxitos: fin de la inmigración ilegal, crecimiento económico y paz internacional
Donald Trump. Europa Press
Por Bárbara Saavedra
20 de enero de 2026

En apenas doce meses desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha logrado lo que muchos presidentes no alcanzan en dos mandatos completos: revertir una herencia de declive económico, caos fronterizo y pérdida de influencia internacional, y sustituirla por crecimiento, seguridad y liderazgo global.

Trump asumió el poder el 20 de enero de 2025 tras cuatro años marcados por la inflación, la inmigración masiva y la debilidad estratégica heredadas de la Administración de Joe Biden. Desde el primer día, el presidente activó una ofensiva política sin precedentes: 26 órdenes ejecutivas en su jornada inaugural y un total de 228 en su primer año, orientadas a cumplir sin ambigüedades el mandato electoral del movimiento MAGA.

Uno de los pilares del éxito ha sido la recuperación económica. El crecimiento del PIB superó el 5% en el último trimestre del año, mientras la inflación —desbocada durante el mandato demócrata— cayó hasta niveles del 1,6%. A diferencia de la etapa anterior, los salarios volvieron a crecer por encima de los precios, especialmente en los sectores industriales y manuales.

Los trabajadores del sector privado recuperaron poder adquisitivo, con aumentos salariales netos superiores a los 1.000 dólares anuales, mientras que los empleos industriales, de la construcción y de la minería registraron subidas aún mayores. Wall Street acompañó el ciclo: el S&P 500 y el Dow Jones marcaron decenas de récords históricos en 2025.

Trump volvió a convertir los aranceles en una herramienta estratégica. Lejos de provocar inflación —como auguraban sus críticos—, las tarifas sirvieron para renegociar acuerdos comerciales y atraer inversión masiva. Estados Unidos aseguró compromisos de inversión que la Casa Blanca cifra en más de 9,6 billones de dólares, con aportaciones clave de Japón, países del Golfo, grandes tecnológicas y farmacéuticas.

Otro frente clave fue el sanitario. A través de acuerdos de «nación más favorecida», la Administración Trump forzó a las grandes farmacéuticas a reducir drásticamente los precios de los medicamentos en EEUU, igualándolos a los más bajos del mundo desarrollado. Fármacos para la diabetes y la obesidad pasaron a costar hasta un 70% menos, aliviando a millones de familias.

En inmigración, Trump cumplió sin concesiones. Las entradas ilegales se redujeron más de un 90% respecto a los picos del periodo anterior, se completaron tramos clave del muro fronterizo y se ejecutaron más de 600.000 expulsiones de inmigrantes ilegales sólo en 2025. El mensaje fue claro: Estados Unidos volvió a controlar sus fronteras.

En política exterior, Trump recuperó la doctrina de «paz mediante la fuerza». En un solo año, su Administración contribuyó a desescalar o cerrar conflictos entre potencias regionales, desde Oriente Próximo hasta África y Asia. Washington volvió a negociar desde una posición de poder, combinando presión económica, disuasión militar y diplomacia directa.

El hito más relevante ha sido el alto el fuego en Gaza, alcanzado tras la presión directa de Washington sobre los actores regionales y acompañado por la liberación de rehenes en manos de Hamás. En paralelo, Trump ha sido determinante en la desescalada entre Armenia y Azerbaiyán, en el acuerdo de paz entre la República Democrática del Congo y Ruanda, y en la resolución de tensiones históricas en el Sudeste Asiático, con avances concretos entre Tailandia y Camboya. También ha intervenido como mediador en crisis latentes entre India y Pakistán, Egipto y Etiopía, y en el freno a una escalada mayor entre Irán e Israel, combinando presión económica, amenazas arancelarias y diplomacia personal. Sin dejar de contar la extracción del dictador narcoterrorista Nicolás Maduro de Venezuela.

Este nuevo protagonismo internacional fue reconocido incluso fuera de EEUU, con premios y gestos simbólicos que reforzaron la imagen de un país nuevamente respetado. En el plano cultural y social, Trump actuó contra la imposición ideológica en escuelas e instituciones federales. Se prohibieron los tratamientos hormonales en menores, se blindó el deporte femenino y se eliminó la ingeniería social de la Administración. Paralelamente, el programa «Make America Healthy Again» reformó las directrices alimentarias y sanitarias, corrigiendo décadas de políticas fallidas.

Un año después, el balance es claro: economía fuerte, fronteras seguras, medicamentos más baratos, salarios al alza y Estados Unidos de nuevo en el centro del tablero global.

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