El presidente Trump ha detenido las conversaciones diplomáticas con Venezuela en su intento de acabar con el narcotráfico y los cárteles que operan en Estados Unidos. Según publicó el New York Times, la Casa Blanca decidió poner punto final a los contactos con el régimen de Nicolás Maduro tras considerar estancado el diálogo y sin avances concretos.
El cambio de rumbo se produjo, de acuerdo con fuentes citadas por el diario, después de que Trump expresara su frustración ante lo que calificó como la falta de cooperación de Caracas. Durante una reunión con altos mandos del Ejército, el mandatario habría llamado directamente al enviado presidencial Richard Grenell para comunicarle la orden de suspender toda interacción con representantes venezolanos.
Grenell, que hasta ese momento encabezaba los contactos diplomáticos, fue informado oficialmente el 2 de octubre de que debía detener cualquier intento de negociación. La decisión abre la puerta, según el informe, a una estrategia más dura por parte de Washington, que podría incluir acciones militares selectivas contra estructuras vinculadas al narcotráfico o incluso contra intereses del propio gobierno de Maduro.
El deterioro de las conversaciones se aceleró tras una carta enviada por Maduro a la Casa Blanca en septiembre, en la que negaba las acusaciones de narcotráfico y ofrecía reanudar el diálogo con Washington. La propuesta fue rechazada, y varios funcionarios estadounidenses aseguraron al Times que el presidente estaba «cansado de esperar» una renuncia voluntaria por parte del líder venezolano.
La administración Trump mantiene desde hace tiempo que Venezuela se ha convertido en un «narcoestado». El Departamento de Justicia acusó formalmente a Maduro de tráfico internacional de drogas y ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por su captura. Paralelamente, se han diseñado diferentes planes de contingencia que contemplan operaciones para forzar su salida del poder.
El endurecimiento de la postura estadounidense coincide con un aumento de la actividad militar en el Caribe. En las últimas semanas, buques y aeronaves de Estados Unidos han interceptado embarcaciones sospechosas de transportar drogas cerca de aguas venezolanas. El mes pasado, la administración notificó al Congreso que el país se encontraba en un «conflicto armado» con los cárteles de la droga, clasificando a sus integrantes como «combatientes ilegales».
Tanto el secretario de Estado como el asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio, han reiterado en declaraciones recientes que Nicolás Maduro es un «líder ilegítimo» y un «prófugo de la justicia estadounidense». Con la vía diplomática cerrada, la política de Washington hacia Caracas entra ahora en una fase mucho más agresiva, en la que el objetivo declarado es poner fin a la influencia del chavismo en el hemisferio occidental.