La economía de Estados Unidos generó 130.000 puestos de trabajo en enero, más del doble de lo anticipado por los analistas, mientras la tasa de desempleo descendió al 4,3%, según informó este miércoles el Departamento de Trabajo. Las previsiones apuntaban a 55.000 nuevos empleos y a una tasa estable del 4,4%, en un informe que además vio retrasada su publicación por el cierre parcial del Gobierno federal.
El dato resulta significativo no sólo por superar las expectativas, sino porque el avance del empleo procedió exclusivamente del ámbito privado. Las empresas incorporaron 172.000 trabajadores, compensando el recorte de plantillas en el sector público. Las nóminas federales se redujeron en 34.000 puestos y las administraciones estatales y locales recortaron otros 8.000.
Por sectores, la construcción lideró el crecimiento con 33.000 empleos adicionales. La industria manufacturera sumó 5.000 puestos, con un comportamiento dispar: los bienes duraderos añadieron 9.000 trabajadores, mientras que los no duraderos retrocedieron en 4.000. El grueso de la creación de empleo se concentró en los servicios privados, que aportaron 136.000 nuevas posiciones, especialmente en sanidad y servicios sociales. Las actividades profesionales y empresariales crecieron en 34.000 empleos y el comercio minorista avanzó en 1.200.
En contraste, se registraron descensos notables en tecnología de la información y en servicios financieros, un ajuste que algunos analistas vinculan al avance de la inteligencia artificial en ambas áreas.
Los expertos advierten de la volatilidad mensual de estas cifras y prefieren observar la media trimestral para evaluar la tendencia real del mercado laboral. Desde noviembre, la economía ha creado una media de 73.000 empleos mensuales, con 103.000 concentrados en el sector privado.
El contexto actual introduce además un elemento estructural: la transformación de la fuerza laboral. La menor llegada de inmigrantes y las políticas restrictivas en esta materia han reducido el ritmo de crecimiento de la población activa. En consecuencia, cifras que en años anteriores habrían parecido discretas pueden considerarse ahora compatibles con un mercado laboral sólido. Varios economistas sitúan la tasa de creación de empleo necesaria para mantener estable el desempleo en apenas 30.000 puestos mensuales, e incluso en cero a finales de este año. Entre 2021 y 2024, cuando la inmigración alcanzó niveles más elevados, se requerían más de 100.000 nuevos empleos al mes para absorber el aumento de la fuerza laboral.
A esta nueva realidad se suma el factor demográfico. Las jubilaciones de la generación baby boom continúan reduciendo la oferta de trabajadores, sin que las cohortes más jóvenes logren reemplazarlos en igual proporción. El año pasado, además, el crecimiento del empleo se vio contenido por la reducción de plantillas públicas dentro del programa de reprivatización impulsado por la Administración.
En paralelo, la inversión empresarial muestra señales de dinamismo. Datos del Departamento de Comercio reflejan un aumento del gasto en capital, mientras que la productividad registró en el tercer trimestre de 2025 un avance del 4,9%, según el Departamento de Trabajo. De consolidarse, este ritmo podría traducirse en un crecimiento económico especialmente vigoroso apoyado en mayor eficiencia.
No obstante, el informe incluyó una revisión sustancial a la baja de los datos de los dos últimos años. El empleo creado en 2024 se corrigió hasta 1,2 millones de puestos, 800.000 menos que la estimación inicial de 2 millones. Asimismo, el incremento acumulado del último año quedó revisado a 181.000 empleos, frente a los 584.000 calculados previamente.
Las nuevas cifras dibujan así un mercado laboral que avanza en un entorno distinto al de los años de fuerte expansión demográfica, con menor dependencia de la inmigración y mayor peso de la productividad, pero también con ajustes relevantes en el sector público y revisiones que moderan el balance reciente.