Uno de los principales activistas de la organización de extrema izquierda Antifa, recientemente catalogada como «terrorista» por el presidente Donald Trump, se ha trasladado a España tras recibir una oleada de amenazas y peticiones de expulsión en Estados Unidos.
Mark Bray, historiador y profesor asistente en la Universidad Rutgers de Nueva Jersey, ha decidido abandonar el país junto a su familia después de que una campaña en línea lo señalara por su vinculación con el movimiento de izquierda radical. La iniciativa, impulsada por una estudiante de la propia universidad, lo acusaba de fomentar comportamientos violentos y de justificar actos de sabotaje y disturbios en su actividad académica.
Según fuentes cercanas al profesor, las amenazas comenzaron tras difundirse en redes su relación con Antifa y con su libro publicado en 2017, Antifa: The Anti-Fascist Handbook, un ensayo en el que analiza el surgimiento del movimiento radical y sus métodos de confrontación directa. El propio autor reconoció que destinó la mitad de las ganancias de la obra a un fondo internacional de defensa para activistas procesados por acciones de protesta.
El docente atribuye esta persecución al clima político actual y a la creciente tensión ideológica en los campus universitarios estadounidenses —hasta ahora tomados por la extrema izquierda—. En declaraciones a los medios, ha asegurado que la situación es «un reflejo de los tiempos» y que su salida de Nueva Jersey responde a una necesidad de seguridad.
Bray ha impartido clases en Rutgers desde 2019 y ha sido objeto de controversia por sus posiciones sobre el antifascismo militante. En reiteradas ocasiones ha negado pertenecer formalmente a Antifa, aunque ha expresado públicamente su apoyo a sus postulados y métodos de resistencia.
La petición universitaria que pedía su destitución superó las 950 firmas en pocos días. Su autora, Megyn Doyle, estudiante y tesorera del capítulo local de Turning Point USA, lo describió como «una amenaza para los estudiantes conservadores». En el documento, se le acusa de avalar la violencia política y de presentar a figuras públicas de ideología derechista como enemigos a eliminar.