La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha llevado a cabo en el estado de Virginia una de sus operaciones más amplias contra la criminalidad extranjera, en la que fueron arrestados violadores, narcotraficantes y agresores sexuales catalogados por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) como los «peores de los peores«.
Según el Virginia Center for Investigative Journalism, las detenciones de inmigrantes ilegales en el estado se han triplicado bajo la Administración Trump en comparación con el Gobierno anterior. La secretaria adjunta de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, afirmó que «ICE ha derribado a depredadores sexuales, traficantes de drogas, violadores y otros criminales violentos» y añadió que «las políticas de fronteras abiertas y los estados santuario permitieron que delincuentes de todo el mundo llegaran a Estados Unidos y se movieran libremente«.
Entre los detenidos figuran individuos de El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Jamaica y República Dominicana, todos con amplios antecedentes delictivos. Uno de ellos, Westher Antonio Jacobo Morales, guatemalteco deportado en 2016, reingresó ilegalmente en el país y fue arrestado en Richmond con cargos de violación, extorsión y desacato judicial. Otro compatriota suyo, Daniel Soc-Patzan, contaba con antecedentes por agresiones y violencia doméstica agravada.
En Richmond también fue capturado el nicaragüense Harvin Francisco Rivera-Díaz, acusado de abuso sexual y violación, mientras que en el condado de Loudoun fue arrestado Adolfo Flores Ramírez, de El Salvador, con antecedentes por violencia doméstica y conducción bajo los efectos del alcohol.
La operación incluyó asimismo la detención de dos criminales caribeños: Shannovan Emeil Facey, de Jamaica, con cargos por tráfico de drogas y posesión de armas, y Elvin Tiburcio Mirambeaux, de República Dominicana, acusado de amenazas terroristas y posesión de drogas.
El DHS destacó que siete de cada diez arrestos de ICE corresponden a inmigrantes ilegales con condenas o acusaciones por delitos graves, y reiteró que bajo la política migratoria de Trump y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, «Estados Unidos está cerrado a los delincuentes«.