El partido soberanista AfD ha logrado un resultado histórico en el estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde alcanza el 37% de intención de voto, según un nuevo sondeo de Forsa. Se trata de su mejor registro en la región y confirma su dominio creciente en el este de Alemania.
El salto es significativo: hace apenas un año la formación se situaba en el 29%. Ahora amplía su ventaja frente al gobernante SPD, que cae hasta el 23%, mientras la CDU se hunde en un 13%. Die Linke (La Izquierda) obtiene un 11%, incapaz de frenar el ascenso patriótico.
Los Verdes y los liberales quedarían incluso fuera del parlamento regional al no superar el umbral del 5%, un síntoma del desgaste de las formaciones tradicionales. El nuevo partido de Sahra Wagenknecht lograría entrar por la mínima.
El resultado deja sin mayoría a la actual coalición de izquierdas y expone la fragilidad del llamado «cordón sanitario» con el que los partidos del sistema intentan aislar a AfD. La paradoja es evidente: mientras millones de ciudadanos respaldan masivamente a la formación soberanista, el resto de partidos insiste en bloquear cualquier cooperación, generando un escenario de bloqueo institucional.
La tendencia no se limita a este estado. En la vecina Sajonia-Anhalt, AfD alcanza ya el 39%, situándose con claridad por delante de la CDU. El mapa político del este alemán refleja un cambio profundo en la voluntad electoral, con un respaldo creciente a un discurso centrado en soberanía nacional, control migratorio y defensa de la identidad alemana.