«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
«la situación se ha vuelto insostenible»

Alemania blinda sus supermercados ante la oleada de robos de inmigrantes: alcohol, cigarros y cosméticos bajo llave

Una persona de origen inmigrante destroza un supermercado.

Los supermercados alemanes están endureciendo sus medidas de seguridad tras una oleada de robos que se ha vuelto insostenible. El fenómeno, que afecta especialmente a productos como el alcohol, los cosméticos o los dispositivos electrónicos, está golpeando con fuerza al comercio minorista del país. Y hay un patrón que se repite: son los delincuentes de origen inmigrante quienes cometen estos delitos.

Un supermercado de la cadena Kaufland, en el estado de Turingia, ha optado por retirar de sus estanterías todas las bebidas alcohólicas de alto valor. En su lugar, los clientes encuentran ahora simples fichas que deben canjear en el mostrador tras pagar, según detalla el medio alemán Junge Freiheit.

«La situación se ha vuelto insostenible«, ha declarado un trabajador del establecimiento a medios locales. «Simplemente sacan las botellas a granel. Está fuera de control», ha añadido. Según ese mismo empleado, muchos de los responsables de estos robos pertenecen a grupos de origen extranjero, una realidad que queda respaldada por los datos oficiales.

Las últimas estadísticas criminales publicadas por las autoridades alemanas confirman la tendencia: de los 361.568 casos de hurto resueltos en 2024, unos 124.000 implicaban a sospechosos sin ciudadanía alemana. Es decir, aproximadamente uno de cada tres.

Frente al repunte de esta delincuencia organizada, grandes cadenas como Rewe, Aldi y Edeka están instalando más cámaras de vigilancia, alarmando productos de riesgo y reforzando sus dispositivos de seguridad. Los productos más codiciados por los ladrones son siempre los mismos: alcohol, cigarrillos, cosméticos, ropa de marca y aparatos electrónicos.

El impacto económico es devastador. Un informe reciente del EHI Retail Institute calcula que el hurto provocó unas pérdidas de 2.950 millones de euros en 2023, la cifra más alta jamás registrada. Y lo que es peor: los expertos creen que pueden producirse hasta 24,5 millones de robos más que ni siquiera llegan a detectarse.

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