
Alemania ha paralizado temporalmente en sus consulados la entrega de certificados de nacionalidad y determinadas ceremonias de naturalización vinculadas a descendientes de personas perseguidas por el régimen nazi, después de detectar un presunto fraude organizado en el que varios ciudadanos chinos habrían falseado sus orígenes familiares para acceder al pasaporte alemán.
La investigación afecta a 32 personas, de las cuales al menos 28 serían ciudadanos chinos, sospechosos de haber presentado documentación genealógica manipulada con el objetivo de acreditar falsamente que descendían de judíos o de otras personas perseguidas por el nacionalsocialismo.
El caso ha llevado al Ministerio del Interior y a la Oficina Federal de Administración a ordenar una revisión extraordinaria de los procedimientos mientras se esclarece el alcance de la trama. Según las informaciones conocidas hasta ahora, aproximadamente la mitad de los investigados ya habría obtenido la ciudadanía alemana antes de que saltaran las alarmas.
La legislación alemana contempla una vía privilegiada para devolver o conceder la nacionalidad a quienes fueron privados de ella por motivos raciales, religiosos o políticos durante el Tercer Reich, así como a determinados descendientes.
El mecanismo pretende reparar las consecuencias de las leyes nazis que despojaron de sus derechos a miles de ciudadanos, especialmente judíos que huyeron o fueron expulsados del país.
Precisamente por su carácter histórico y reparador, las autoridades consideran especialmente grave la posibilidad de que esta vía haya sido utilizada mediante documentos falsos y genealogías inventadas. Los investigadores analizan ahora certificados familiares, actas de nacimiento, documentos históricos y otros expedientes presentados por los solicitantes.
Como medida preventiva, las autoridades alemanas han frenado temporalmente distintos procedimientos vinculados a esta modalidad de naturalización en sus representaciones diplomáticas.
La suspensión afecta a la emisión de determinados certificados y a ceremonias previstas mientras se revisan los controles utilizados para comprobar la autenticidad de los vínculos familiares alegados. El objetivo es impedir que puedan concederse nuevas nacionalidades basadas en documentación fraudulenta antes de reforzar los mecanismos de verificación.
Una de las principales incógnitas es determinar si los casos responden a fraudes individuales o si detrás existía una estructura organizada dedicada a fabricar expedientes de ascendencia falsa. La elevada concentración de solicitantes procedentes de un mismo país ha aumentado las sospechas de los investigadores.
Las autoridades deberán determinar también si existen intermediarios que hayan elaborado genealogías falsas, conseguido documentación manipulada o asesorado a los solicitantes sobre cómo superar los controles administrativos.
Si se confirma el fraude, quienes hayan conseguido la ciudadanía mediante documentos falsificados podrían enfrentarse a la revocación de la nacionalidad, además de posibles responsabilidades penales.
El caso resulta especialmente delicado por afectar a un procedimiento concebido como reparación histórica de las víctimas del nazismo. Alemania ha ampliado durante los últimos años las posibilidades para que descendientes de perseguidos recuperen la ciudadanía perdida por sus familiares.
Ahora, el descubrimiento de solicitantes que presuntamente se hicieron pasar por descendientes de judíos perseguidos para obtener el pasaporte alemán ha obligado a Berlín a revisar una de las vías de naturalización con mayor carga histórica y simbólica del país.