Austria ha deportado este martes a un ciudadano afgano condenado por violación y lesiones graves, marcando la primera expulsión hacia Afganistán desde que los talibanes tomaron el poder en 2021. El hombre, de 31 años, había cumplido una condena de cuatro años en prisión antes de ser enviado en avión a Kabul, con escala en Estambul, bajo custodia policial.
El ministro del Interior, Gerhard Karner (Partido Popular Austríaco, ÖVP), confirmó la operación y anunció que «habrá más deportaciones en las próximas semanas«: «Anunciamos que expulsaríamos a criminales condenados de vuelta a Afganistán, y eso es exactamente lo que estamos haciendo. Continuaremos con esta política firme y necesaria», declaró.
El canciller Christian Stocker respaldó la medida y reiteró que Austria mantendrá una política de «tolerancia cero» con los delincuentes extranjeros: «Quien comete delitos en nuestro país pierde su derecho al asilo. Austria no será refugio de quienes abusan de nuestra hospitalidad».
Para hacer posible la deportación, una delegación del Gobierno austríaco viajó a Kabul a comienzos de este año para negociar directamente con representantes talibanes, quienes más tarde visitaron Viena en septiembre para coordinar los procedimientos técnicos de repatriación. Según medios locales, unas 30 personas más podrían ser devueltas a Afganistán en los próximos meses.
La medida convierte a Austria en el tercer país europeo en reanudar deportaciones a zonas de conflicto. En julio, Viena ya había ejecutado la primera deportación de un delincuente a Siria desde la caída del régimen de Bashar al Assad, y en septiembre expulsó a dos narcotraficantes somalíes, la primera deportación a Somalia en 20 años.
Sin embargo, las autoridades se enfrentan a la resistencia de los tribunales europeos. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) bloqueó en agosto una segunda deportación a Siria, alegando falta de garantías de seguridad, lo que retrasó el proceso varias semanas.
El endurecimiento de la política migratoria no ha reducido el número de solicitantes de asilo en el país. Sólo en los primeros nueve meses de 2025, más de 13.000 personas pidieron asilo en Austria, de las cuales 4.200 eran afganas.
Desde la oposición, el diputado Gernot Darmann del Partido de la Libertad (FPÖ) calificó la medida de «puro teatro político», acusando al Gobierno de actuar «tarde y de manera simbólica»: «Las cifras demuestran que las declaraciones de Stocker y Karner no tienen efecto real. Siguen llegando miles de inmigrantes ilegales mientras el Gobierno sólo busca titulares».