Censura financiera en Alemania
Bancos alemanes cierran cuentas del partido soberanista AfD por oponerse a la inmigración ilegal y defender valores conservadores
Bancos alemanes cierran cuentas del partido soberanista AfD por oponerse a la inmigración ilegal y defender valores conservadores
Cumbre de AfD. Europa Press
Por LGI
12 de noviembre de 2025

La persecución institucional y económica contra el partido soberanista Alternativa para Alemania (AfD) se intensifica. Dos bancos regionales —Verbund Volksbank OWL y Volksbank in Ostwestfalen— han cerrado las cuentas de la delegación local del partido en Minden-Lübbecke, sin ofrecer explicaciones y amparándose en el «secreto bancario».

La dirección local del AfD denunció el cierre como un acto de «debanking político», señalando que no existía «ningún tipo de irregularidad o mala conducta». «Nos castigan por defender los valores tradicionales y por oponernos a la inmigración ilegal masiva», declaró Sebastian Landwehr, presidente del distrito afectado, recordando que el AfD es actualmente la mayor fuerza de oposición en el Bundestag.

El caso no es aislado. En los últimos meses, Volksbank Düsseldorf-Neuss, Berliner Volksbank y Deutsche Kreditbank también han cancelado las cuentas de otras filiales y dirigentes del partido, evidenciando una campaña coordinada de asfixia financiera contra el soberanismo alemán.

La ofensiva se produce después de que la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) clasificara al AfD como «organización extremista de derecha confirmada», en una decisión calificada por juristas y medios críticos como una maniobra política para legitimar la persecución de la disidencia conservadora. Entre las razones aducidas por la BfV se encuentra precisamente la oposición del partido a la inmigración ilegal y a la ideología de género, lo que para el establishment progresista bastaría para etiquetarlo como «extremista».

Mientras los bancos cooperativos privados no están obligados a mantener cuentas de partidos, las entidades públicas de ahorro (Sparkassen) sí lo están, en virtud de las garantías constitucionales de pluralismo político. Por ello, el AfD se ve cada vez más relegado a operar con este tipo de instituciones, tras ser expulsado de la mayoría de la banca privada.

No se trata de un hecho aislado: hace un año, el diputado regional Sascha Schlösser, del AfD de Turingia, también vio cerradas sus cuentas sin explicación alguna. Y en 2024, la Berliner Volksbank clausuró la cuenta nacional de donaciones del partido después de una campaña de presión de un grupo activista de extrema izquierda autodenominado «Abuelas contra la Derecha» (Omas gegen Rechts).

El caso confirma una tendencia inquietante: Alemania se desliza hacia una censura financiera que criminaliza la disidencia política. Lo que comenzó como un intento de aislar a los llamados «populistas» hoy se ha convertido en un sistema en el que oponerse al globalismo o defender la soberanía nacional puede implicar perder acceso al sistema bancario.

Una vez más, el «país de la libertad» demuestra que la tolerancia del progresismo alemán termina donde empieza la resistencia soberanista.

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