«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La herramienta fue presentada oficialmente el pasado 14 de julio

Bruselas ensaya una herramienta de verificación de edad que abre la puerta al fin del anonimato online

Ursula von der Leyen. Europa Press

Bruselas avanza en su cruzada regulatoria sobre el entorno digital. Esta vez, bajo la bandera del «bienestar infantil», podría estar sentando las bases para suprimir el anonimato online. Según un informe publicado por el medio alemán Apollo News, la Comisión Europea ha lanzado un proyecto piloto de verificación de edad a través de una aplicación móvil que ya cuenta con una versión beta funcional.

La herramienta, presentada oficialmente el pasado 14 de julio, fue descrita como una «Mini-Wallet» que permitirá verificar si un usuario es mayor de edad usando el DNI, una cuenta bancaria o incluso la futura Identidad Digital Europea. Aunque la Comisión asegura que no se almacenarán más datos que la confirmación de mayoría de edad, el proyecto abre la puerta a nuevas formas de control en internet. En el horizonte se perfila el uso obligatorio de esta app para acceder a contenidos online, lo que facilitaría a gobiernos y autoridades rastrear la identidad real de los usuarios.

De momento, la verificación de edad es una «recomendación» en el marco del Digital Services Act, pero varios países —incluidos España, Francia, Italia y Austria— ya han presionado para que se convierta en una obligación legal para plataformas y redes sociales. La ministra digital danesa, Caroline Stage Olsen, justificó este cambio afirmando que «sin verificación adecuada de edad, no protegemos a los niños en línea».

La deriva francesa es incluso más avanzada. El presidente Emmanuel Macron anunció en junio que prohibirá el acceso a redes sociales a los menores de 15 años, exigiendo a las plataformas mecanismos de control de edad: «Las plataformas pueden comprobar la edad», declaró.

Aunque el proyecto se presenta como una medida de protección, Apollo News alerta de su potencial para acabar con la libertad en la red: «A través de esta verificación, las fiscalías y la policía podrían identificar fácilmente a los autores de publicaciones anónimas. El derecho al anonimato quedaría suprimido de facto». Lo que se presenta como un mecanismo de seguridad podría convertirse, en la práctica, en una obligación de usar nombre y rostro reales para opinar en internet.

En Reino Unido, donde se ha aprobado una medida similar bajo el Online Safety Act, las críticas han sido demonizadas. El secretario de Estado Peter Kyle llegó a equiparar a quienes se oponen a estos controles con simpatizantes de criminales sexuales.

La estrategia parece clara: blindar el control ideológico del espacio digital, demonizando a todo aquel que defienda la privacidad como una amenaza para los niños. Pero como bien recuerda Apollo News, si el anonimato muere en nombre del «progreso», la libertad de expresión será su siguiente víctima.

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