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La Comisión acelera su agenda migratoria

Bruselas lanza un acuerdo con India para legalizar la llegada masiva de «trabajadores» a las empresas europeas

Ursula von der Leyen y Narendra Modi. Europa Press.

La Comisión Europea ha presentado su último plan para «frenar» la inmigración ilegal abriendo nuevas vías para que millones de extranjeros entren de forma legal en la UE. Ursula von der Leyen anunció este miércoles la puesta en marcha de una «asociación de talento» con la India, un programa que busca canalizar trabajadores no europeos hacia el continente bajo la excusa de combatir a las mafias migratorias. En sus propias palabras: «Para evitar la inmigración ilegal, debemos abrir más rutas seguras hacia Europa».

El proyecto crea una «bolsa de talento» global: una base de datos de trabajadores extracomunitarios que Bruselas pondrá directamente a disposición de empresas europeas. Según la Comisión, esto «agilizará» la llegada de mano de obra extranjera, en un momento en el que las capitales europeas ya gestionan cifras récord de inmigración legal e ilegal. Aunque el Parlamento Europeo todavía no ha votado la propuesta, el Ejecutivo comunitario ha decidido adelantarse y abrirá una oficina en la India para reclutar trabajadores que serán enviados a países de la Unión.

La iniciativa forma parte del Skills and Mobility Package, presentado en 2023, y ya cuenta con cinco países adheridos. Von der Leyen espera expandir el modelo a más regiones y convertirlo en el nuevo patrón de las relaciones migratorias de la UE. El mensaje es claro: Bruselas aspira a institucionalizar una inmigración masiva y permanente, vendiéndola como una solución mágica para la economía europea.

Pese a ello, la Comisión no ha explicado por qué inundar el mercado laboral con trabajadores de terceros países fortalecería la competitividad europea ni ha detallado el impacto que tendrá sobre salarios, cohesión social o seguridad. Von der Leyen justificó la medida asegurando que así se reduciría la actividad de las mafias, pero el resultado es evidente: convertir la inmigración ilegal en legal no frena los flujos, sólo los normaliza, maquillando las estadísticas sin alterar la realidad demográfica que vive Europa.

El plan confirma la deriva de Bruselas hacia una política migratoria que desborda a los Estados miembros, ignora las advertencias sobre integración y seguridad, y avanza hacia un modelo que sustituye la soberanía por el automatismo migratorio.

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