«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Nueva ofensiva centralizadora de Bruselas

Bruselas propone un «Schengen militar» que permitiría mover ejércitos por la UE sin control nacional

Ursula von der Leyen. Europa Press.

La Comisión Europea ha presentado este miércoles una propuesta que vuelve a encender las alarmas sobre la erosión de la soberanía de los Estados miembro. Bruselas quiere que los ejércitos europeos —y también los de países aliados de la OTAN— puedan cruzar fronteras dentro de la Unión sin apenas trámites administrativos cuando se declare una situación de emergencia. Un mecanismo que, bajo el argumento de la «movilidad militar», abre la puerta a un poder supranacional capaz de decidir cuántas tropas se desplazan, por dónde y con qué equipamiento.

Según la propuesta, la Comisión establecerá un proceso único y acelerado para autorizar el transporte de tropas, blindados y armamento pesado, que en tiempos normales debería resolverse en un máximo de tres días hábiles y, en caso de crisis, prácticamente en tiempo real. El plan incluye una armonización de procedimientos y una revisión de infraestructuras clave —puentes, carreteras, líneas ferroviarias— para adaptarlas al tránsito de vehículos militares de gran tonelaje.

La medida, presentada como una necesidad estratégica ante las tensiones con Rusia, encaja en el proyecto de Ursula von der Leyen de avanzar hacia una «defensa europea integrada», un concepto que desde hace años aprovecha cada crisis para transferir competencias militares hacia Bruselas. Esta vez, la excusa es la urgencia de poder mover tropas aliadas por el territorio europeo sin obstáculos administrativos, algo que en la práctica reduce el margen de decisión de los Estados y otorga a la Comisión un papel central en operaciones que afectan directamente a la seguridad nacional.

El plan también prevé que este «espacio único de movilidad militar» esté plenamente operativo en 2027, coincidiendo con la revisión de la estrategia de defensa europea. Bruselas insiste en que cada Estado seguirá teniendo la última palabra, pero la experiencia reciente demuestra que las instituciones europeas tienden a convertir lo «voluntario» en obligatorio a través de mecanismos de presión política, financiera y normativa.

La propuesta ha sido recibida con recelo por sectores que alertan del riesgo de convertir la UE en una estructura militarizada bajo mando tecnocrático, sin control democrático real y con una creciente dependencia política de las decisiones de la OTAN y de Washington. La presentación del plan coincide, además, con debates sobre la creación de un cuartel militar europeo permanente y con el impulso al euro digital, lo que alimenta la sensación de un proyecto comunitario que avanza hacia un modelo cada vez más centralizado y menos respetuoso de las soberanías nacionales.

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