«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La UE amplía su intervencionismo sobre el diseño, los materiales y hasta la exportación

Bruselas vuelve a cargar contra el automóvil: obliga a que los coches nuevos lleven un 25% de plástico reciclado

Ursula von der Leyen. Europa Press.

La Unión Europea dará este jueves un nuevo paso en la sobrerregulación de la industria del automóvil con la aplicación de un reglamento que impondrá a los fabricantes objetivos obligatorios sobre los materiales utilizados en los vehículos, su diseño, su desmontaje y hasta el tratamiento que deberán recibir cuando lleguen al final de su vida útil.

La norma obligará a que los coches nuevos comercializados en Europa incorporen al menos un 25% de plástico reciclado a partir de 2036, después de un primer objetivo intermedio del 15% seis años antes.

Pero la intervención de Bruselas no terminará en el plástico. El reglamento abre además la puerta a que la Comisión Europea establezca cuotas obligatorias para el acero y el aluminio a partir de 2033, ampliando todavía más el control comunitario sobre la composición industrial de los vehículos.

La medida se presenta oficialmente como una estrategia para reducir la dependencia de materias primas importadas y avanzar hacia una economía «circular». En la práctica, supone una nueva batería de obligaciones técnicas, administrativas y financieras para uno de los sectores más regulados de Europa.

Bruselas decidirá cuánto material reciclado debe llevar cada coche

Por primera vez, la Unión Europea establece objetivos obligatorios sobre la cantidad de plástico reciclado que los fabricantes deberán introducir en los automóviles. El calendario llevará a un mínimo del 15% a los seis años y posteriormente al 25% en 2036. La Comisión podrá extender esa misma lógica a otros materiales fundamentales para la fabricación de vehículos.

El reglamento contempla que también se fijen metas para acero y aluminio a partir de 2033, dentro de la estrategia comunitaria para aumentar el uso de materias primas secundarias. Bruselas justifica la iniciativa por la necesidad de reducir la dependencia de recursos vírgenes procedentes de países terceros.

«El reglamento no trata solo de residuos, sino de resiliencia y del futuro industrial de Europa», ha defendido el vicepresidente de la Comisión para Prosperidad y Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné.

Más exigencias desde el propio diseño del vehículo

Los fabricantes tampoco podrán limitarse a cumplir las nuevas cuotas de materiales. La normativa exigirá que los coches sean concebidos desde su fabricación para que sus componentes puedan desmontarse, sustituirse, reutilizarse y reciclarse con mayor facilidad.

Las compañías deberán proporcionar instrucciones «claras y detalladas» sobre cómo retirar diferentes piezas durante la vida útil del automóvil y durante su posterior desmantelamiento. La Comisión pretende así condicionar desde Bruselas la propia arquitectura de los futuros vehículos comercializados en el mercado europeo.

Según las instituciones comunitarias, cada año entre 10 y 12 millones de automóviles llegan al final de su vida útil en Europa, convirtiéndose en una fuente de acero, aluminio, cobre, plástico y otros materiales que la UE pretende mantener dentro de su circuito productivo.

Los fabricantes también tendrán que pagar por el final de la vida del coche

El reglamento refuerza además la denominada «responsabilidad ampliada del productor». Este mecanismo obligará a los fabricantes a contribuir económicamente a la recogida y tratamiento de los automóviles una vez que dejen de utilizarse.

Bruselas sostiene que el sistema servirá para incentivar que las empresas diseñen desde el principio vehículos más sencillos de desmontar y reciclar. Pero la consecuencia inmediata será añadir nuevas obligaciones económicas a los fabricantes, además de las modificaciones técnicas exigidas en sus cadenas de producción.

La regulación también impulsará la reutilización, remanufactura y reacondicionamiento de piezas con el objetivo de incrementar la oferta de componentes de segunda mano antes de enviar los materiales al reciclaje.

La UE amplía su control sobre aluminio, cobre y tierras raras

La nueva normativa introduce medidas específicas para aumentar la recuperación de aluminio, cobre y tierras raras procedentes de automóviles desechados.

La comisaria europea de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, Jessika Roswall, ha defendido que la medida pretende garantizar «el acceso a materiales críticos» y conseguir que el sector europeo sea «verdaderamente circular».

El argumento de Bruselas vuelve a apoyarse en la autonomía estratégica europea. Sin embargo, la fórmula elegida consiste nuevamente en multiplicar objetivos obligatorios, requisitos documentales y normas comunes que los fabricantes tendrán que incorporar a sus procesos industriales.

Bruselas decidirá también qué coches usados pueden salir de Europa

El intervencionismo comunitario llegará incluso al mercado de vehículos de segunda mano destinados a países terceros. A partir de mediados de 2031, únicamente podrán exportarse fuera de la Unión Europea aquellos coches que Bruselas considere «aptos para circular».

Los vehículos deberán satisfacer los requisitos técnicos establecidos por las normas europeas para impedir que automóviles clasificados como residuos sean enviados al extranjero bajo la apariencia de vehículos usados.

Para hacerlo posible, la UE endurecerá los mecanismos de trazabilidad y control de las exportaciones y establecerá criterios comunes para determinar cuándo un automóvil continúa siendo un vehículo de segunda mano y cuándo debe ser considerado un residuo.

Camiones, autobuses y motocicletas también acabarán afectados

El reglamento no permanecerá limitado a los turismos. Las obligaciones se ampliarán progresivamente a camiones, autobuses y motocicletas, extendiendo las exigencias comunitarias a una parte mucho mayor de la industria europea de movilidad.

El nuevo marco sustituye las reglas que estaban vigentes desde comienzos de los años 2000 sobre reutilización, reciclaje y recuperación de vehículos desechados.

Dos décadas después, Bruselas opta por un sistema considerablemente más detallado en el que las instituciones europeas determinarán porcentajes de materiales, criterios de diseño, responsabilidades financieras, sistemas de desmontaje y condiciones para exportar vehículos.

TEMAS |
+ en
Fondo newsletter