«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Periodista. Miembro del Parlamento Europeo con VOX. Vicepresidente del grupo del Europarlamento Patriots for Europe

El crimen organizado aún no ha perdido

28 de septiembre de 2026

Los españoles somos testigos estos días del colosal despliegue e inmensa eficacia de la maquinaria de manipulación, agitación y propaganda del Gobierno criminal de Pedro Sánchez. Resulta impresionante el resultado de esta movilización de todos sus recursos para que olvidemos todos los crímenes de la mafia que gobierna y nos conmovamos por Mari Carmen, una mujer objeto de un desahucio legal como cientos que la ley socialista promueve.

A la vista de este espectacular éxito del encubrimiento y la desinformación, convendría que hicieran una seria reflexión todos los que se creen que la banda de crimen organizado que gobierna España con Pedro Sánchez a la cabeza está amortizada y que su pérdida del poder en próximas elecciones una certeza.

Muy especialmente debieran hacerlo antes de seguir con sus mensajes triunfales todos esos en el Partido Popular que vuelven con sus campañitas antiVOX y sobre todo a soñar con su mayoría absoluta. Volvemos al «queremos 176 escaños nuestros». Es alarmante que sólo tres años después se hayan puesto a reeditar todas sus tontunadas cayetanas que aquel 23 de julio que concluyeron en ducha fría, catástrofe para España y vía libre al crimen, al robo y a la impunidad.

Era el que nos ocupa un caso en principio nada conflictivo y con una protagonista tampoco propicia para las intenciones socialistas: Era desahuciada por la aplicación de una ley socialista Mari Carmen, una anciana funcionaria jubilada, durante muchas décadas beneficiaria de una ley del régimen de Franco que le habría permitido acumular unos considerables ahorros gracias al precio desde hace mucho ridículo en una vivienda privilegiada en zona privilegiada.

Pero que este Gobierno sea inepto e incapaz de solucionar problema alguno de la ciudadanía no supone que no sepa solucionar hasta ahora con acierto sus propios problemas para mantener su poder, su impunidad y su capacidad de colmar su voracidad y ansias de enriquecimiento.

Con su intenso problema reputaciones dentro y fuera de España, el Gobierno está urgentemente necesitado de desviar la atención de sus delitos y crímenes cada vez más brutales. Pues sus medios de agitación y desinformación públicos y privados han sido capaces de hacerlos desaparecer de la actualidad durante días con la gestión de este caso de lo que llaman ahora «conmoción social en torno a Maricarmen” que clama por una «ley Mari Carmen». Si sale como algunos creen viene a ser una expropiación a plazos y una definitiva liquidación del derecho de propiedad.

Esto ha sucedido en días en que se revela el acuerdo del Gobierno con una banda de narcos para acabar con la investigación sobre el hermano de Sánchez por vías de una agresión a la juez Biedma y a sus hijos. Cuando se conocen más detalles del negocio común de los chavistas de los chavistas de Venezuela y los chavistas de Madrid con Plus Ultra; cuando se detiene a miembros de la embajada de Venezuela, la del hilo directo con Sánchez, con Marlaska, con Bolaños, con Albares y con Zapatero, con 50 kilos de cocaína, cuando se anuncia el banquillo inminente para Begoña Gómez, hija del proxeneta Sabiniano y mujer del chulo Pedro; cuando se sabe que el Gobierno lleva años preparando un fraude electoral masivo con la ley de nietos; cuando Sánchez hace el ridículo en la ONU y en Harvard; y, sobre todo, cuando se sabe que Sánchez ha cooperado en la invasión de la ciudad española de Ceuta por hordas musulmanas enviadas por su amo Mohammed VI; cuando es evidente que Sánchez participa con las autoridades marroquíes en crear las condiciones para que Ceuta no recupere jamás la normalidad, sus habitantes españoles se resignen y se muden a la península para proseguir con la plena marroquización de Ceuta.

Se trata de que la ciudad quede como foco de crisis a merced de Marruecos, pero también de los intereses de Sánchez en caso de necesitar pretextos para posponer o suspender elecciones generales en caso de calcular que no puede ganarlas ni siquiera con los fraudes ya en marcha. Y así ha conseguido el Gobierno este muy merecido Premio Universal Willy Münzenberg. Sólo comparable a la operación de desinformación del 11M del 2004 que llevo al poder a Zapatero. Ya sólo se habla en los medios de Mari Carmen y la especulación inmobiliaria y los fondos buitres, todo ello entelequias. Hasta se permiten contraprogramar una manifestación en defensa de la invadida y ocupada Ceuta y su torturada población con otra convocada para mayor gloria de Mari Carmen, la demanda de la abolición del derecho de propiedad y por el mejor acceso a la vivienda, cuyo mercado de venta y alquilar ha destruido este gobierno criminal.

La corrupción y el fracaso de este Gobierno son excesivos como para que Mari Carmen tape todo y todo el rato. Pero tienen muchas Mari Cármenes por ahí para confundir a todos y sacar a la calle a los peores en momentos críticos. Y nadie dude de que recurrirán a la violencia si la necesitan como soporte para la desinformación ante unos comicios.

Pálpense, por tanto, la ropa todos esos insensatos que dicen que quieren echar a Sánchez y que la cosa está medio hecha, pero que vuelven a votar en el Congreso con Pedro Sánchez y sus cómplices un día sí y otro también. Piensen un poquito en España y menos en el orgullo herido de un partido muy viejo, muy cómodo y siempre obsesionado por la conveniencia, eclipsado por otro partido que cuenta con la juventud, que es más decidido, más valiente, tiene convicciones y voluntad para la lucha hasta el final.

Piensen en que juntos sí se puede salvar a España de las garras de los criminales que gobiernan y de sus enemigos externos. Pero con cuatro necias votaciones legitimadores del Gobierno criminal, tres debilidades para «pactos de Estado» y la eficacísima y brutal maquinaria que este Gobierno delincuente ha demostrado manejar estos días, les puede bastar con menos fraude del preparado para repetir un 23J. Entonces sí podemos dar por enterrada la democracia, la nación y hasta la última de nuestras libertades.

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