La maquinaria burocrática de Bruselas vuelve a apuntar contra una de las tradiciones más arraigadas de España y del mundo cristiano. Las instituciones europeas insisten en que el Día de los Reyes Magos deje de ser festivo, abriendo la puerta a que el 6 de enero pase a ser un día lectivo más, como ya ocurre en varios países del norte de Europa.
La polémica se ha reactivado tras una propuesta del Secretariado de las Escuelas Europeas, que plantea modificar el calendario escolar de varios centros dependientes de la UE para que el curso 2026/2027 arranque antes del Día de Reyes, obligando a los alumnos a acudir a clase el 4 de enero y dejando el 6 como jornada lectiva.
Aunque por ahora la iniciativa no afecta directamente al sistema educativo español, ni a la Escuela Europea de Alicante —la única existente en España—, el mensaje político es claro: homogeneizar calendarios a costa de borrar tradiciones nacionales.
El Día de Reyes no es una festividad menor. En España constituye uno de los pilares de la Navidad, especialmente para los niños, y mantiene una profunda dimensión religiosa, cultural y familiar. También es festivo en países como Italia, Portugal, Grecia, Chipre, Austria o Malta, así como en algunas regiones de Alemania.
Sin embargo, desde Bruselas se toma como referencia a países donde la Epifanía nunca ha tenido un peso cultural relevante —como Francia, Bélgica, Países Bajos o los países nórdicos— para justificar una supuesta «normalización» del calendario escolar europeo.
La propuesta ha provocado una rápida reacción de familias españolas y europeas, que han remitido cartas de protesta a la Representación Permanente de España ante la UE y a la dirección de las Escuelas Europeas. También cerca de 50 eurodiputados de 12 nacionalidades distintas han firmado un escrito dirigido a Bruselas en defensa del 6 de enero como festivo irrenunciable.
En la carta se subraya que el Día de Reyes «no es una tradición simbólica o marginal, sino un elemento central de la vida familiar y social», comparable a otros festivos que la UE sí respeta sin cuestionarlos. Eurodiputados de VOX respaldaron el texto.
Desde el Ministerio de Educación, el Gobierno de Pedro Sánchez ha optado por desentenderse del debate, alegando que los calendarios lectivos son competencia de los Consejos de Administración de cada centro y no de los Estados miembros. Una respuesta que, en la práctica, deja la puerta abierta a que futuras decisiones de Bruselas acaben imponiéndose de facto, como ya ha ocurrido en otros ámbitos educativos y culturales.
Por ahora, la eliminación del festivo no está aprobada, pero el simple hecho de que se plantee confirma una tendencia cada vez más evidente: Bruselas avanza hacia una uniformización cultural que choca frontalmente con las raíces cristianas y las tradiciones nacionales.