Cientos de padres han denunciado esta semana ante el regulador oficial de las telecomunicaciones y los medios de comunicación en el Reino Unido (Ofcom) que la BBC lleva casi una década difundiendo contenidos unilateralmente favorables al activismo trans, perjudicando a sus hijos menores y vulnerando la obligación de imparcialidad que exige el regulador. Las familias, que forman parte de Bayswater Support Group (BSG), una asociación que reúne a 650 madres y padres de niños de primaria y adolescentes que creen ser trans, reclaman una investigación formal sobre lo que consideran un daño directo causado por la cadena pública.
Los padres aseguran que durante años la BBC ha emitido un “goteo constante” de programas y reportajes que presentan la cuestión trans desde una única perspectiva militante, sin contraste, sin análisis crítico y, en ocasiones, con mensajes que parecen empujar a los menores hacia pasos médicos irreversibles. El grupo denuncia que directivos de la corporación, como el jefe de noticias Jonathan Munro, ignoraron deliberadamente sus advertencias y se negaron a corregir contenidos sesgados.
En su carta enviada a Ofcom, los abogados del BSG reprochan a la cadena pública una negativa sistemática a rectificar o matizar informaciones que alentaban la transición social o médica de menores sin tener en cuenta la experiencia real de las familias ni los riesgos psicológicos asociados. La BBC, añaden, tampoco habría atendido las repetidas alertas sobre cómo la sobreexposición mediática al discurso transactivista puede agravar conductas autolesivas en jóvenes con problemas previos de salud mental.
El colectivo recuerda que algunos espacios de la cadena llegaron a retratar a niños como “adultos pequeños atrapados en cuerpos”, ignorando que una mayoría de menores que se cuestionan su sexo durante la infancia acaba reconciliándose con su identidad biológica al llegar a la pubertad.
Según el portavoz del grupo, la pasividad de las autoridades y la actitud de la BBC constituyen “una dejación absoluta de sus responsabilidades”. Las familias lamentan que el daño sobre sus hijos ya no pueda revertirse, pero confían en que el regulador obligue a depurar responsabilidades tras “años de cobertura irresponsable y políticamente orientada”.
El caso estalla en plena crisis interna de la BBC. Desde que se filtró un memorando de 8.000 palabras elaborado por un trabajador se ha destapado el sesgo ideológico generalizado dentro de la corporación, incluyendo manipulación en la edición de un discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el enfoque parcial en informaciones sobre Gaza, el clima y la identidad de género.
Entre los ejemplos que el BSG ha trasladado a Ofcom aparecen programas infantiles como Hey Duggee, en el que un personaje animal llamado Wren es tratado con pronombres neutros que sugieren una identidad no binaria. También señalan series dramáticas como Doctors, que presentaban como incuestionable la idea de que una niña sea trans porque prefiera jugar con barro o tener un amigo varón. En todas estas piezas, afirman los padres, el progenitor que intentaba proteger la realidad biológica de su hija quedaba retratado de forma negativa.
El grupo también critica la representación en Casualty, emitida antes del horario protegido, donde un personaje trans celebraba una doble mastectomía como paso necesario para “parecerse a quien es por dentro”, mensaje que —a juicio de las familias— promueve intervenciones irreversibles ante una audiencia juvenil
Ofcom ha confirmado que estudia el escrito recibido. La BBC, por su parte, asegura haber introducido cambios internos y actualizado guías de estilo en torno a las informaciones de sexo, aunque las familias consideran que esas modificaciones sólo llegaron tras años de denuncias ignoradas.