
Este viernes 17 de octubre de 2025 comienza en París el esperado juicio contra Dahbia Benkired, la inmigrante ilegal de origen argelino que secuestró, torturó, violó y asesinó a Lola Daviet, de 12 años, en 2022.
Los hechos se remontan al viernes 14 de octubre de 2022, en el noreste de París. De camino a casa desde la escuela, la pequeña Lola se cruzó con su asesina, que se encontraba sentada junto a la entrada del edificio donde vivía. La hermana de Benkired residía en el sexto piso de ese mismo inmueble. Allí comenzó el horror: la niña fue llevada a la fuerza al piso y, según los informes forenses, fue violada en repetidas ocasiones y torturada con un cuchillo y unas tijeras mientras aún estaba viva.
Benkired envolvió a la niña con cinta adhesiva en las piernas, los pies y las muñecas, y le cubrió por completo el rostro, provocándole la asfixia. Después, escondió el cuerpo en una maleta, que un hombre sin hogar encontró en el vestíbulo del edificio.
El móvil del crimen sigue siendo un misterio. “La maté y punto”, declaró la acusada durante su primer interrogatorio. En versiones posteriores, afirmó haber visto en Lola una “aparición” o un “diablo”, y también mencionó un conflicto con la madre de la niña, conserje del edificio, por una tarjeta de acceso que esta se negó a entregarle.
Los testimonios recogidos durante la instrucción revelan un trasfondo inquietante. El verano anterior al asesinato, Benkired había hablado con amigos sobre rituales ocultistas en Marruecos y Argelia, en los que —según sus palabras— niños rubios llamados “Zouhris” eran secuestrados y sacrificados para hallar “tesoros enterrados”. En los pies de Lola, Benkired escribió con esmalte de uñas los números 0 y 1, símbolos que, según la investigación, estarían relacionados con esos ritos de magia negra.
Hoy, el juicio se celebra en presencia de Delphine, la madre de Lola, y Thibault, su hermano mayor. Al inicio de la vista, pidieron a los acusados «la verdad» —«por toda Francia y por nosotros»—, conscientes de que el caso ahora los trasciende con creces.
El Instituto de Justicia exige que Benkired sea condenada a cadena perpetua sin libertad condicional, la pena máxima.