«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Tenía la intención de atacar a judíos en uno de los lugares más simbólicos de Berlín

Condenado a 13 años de cárcel un inmigrante sirio, autor del atentado islamista de febrero de 2025 que hirió de gravedad a un español en Berlín

Policía alemana. Europa Press.

El sirio Wassim Al Mussleh, autor confeso del atentado islamista cometido en febrero de 2025 en Berlín, fue condenado este jueves a 13 años de prisión por el Tribunal Regional de la capital alemana tras el ataque con cuchillo que dejó gravemente herido a un joven español junto al Monumento a los Judíos de Europa Asesinados.

La sentencia, dictada por el tribunal presidido por la magistrada Doris Husch, considera probado que el acusado, un inmigrante sirio que se radicalizó en internet, perpetró el ataque con motivación yihadista y con la intención de atacar a judíos o israelíes en uno de los lugares más simbólicos de Berlín.

La resolución judicial fija una pena de 13 años de cárcel para el atacante, una decisión que se sitúa entre las peticiones de las partes. La acusación popular y la defensa de la víctima española habían solicitado hasta 15 años de prisión, mientras que la defensa del acusado pedía una condena menor, de siete años.

Por su parte, la fiscalía alemana reclamaba la cadena perpetua, el castigo más severo contemplado en el Código Penal alemán, al considerar que los hechos constituían tentativa de asesinato, lesiones graves y tentativa de pertenencia a la organización terrorista Estado Islámico.

El atentado ocurrió en febrero de 2025, cuando Wassim Al Mussleh tenía 19 años. Según quedó acreditado durante el juicio, el inmigrante sirio había experimentado un proceso de radicalización en internet, consumiendo propaganda yihadista antes de perpetrar el ataque.

Aquella tarde, Al Mussleh se dirigió deliberadamente al Monumento a los Judíos de Europa Asesinados, uno de los espacios más visitados de la capital alemana y símbolo de memoria del Holocausto, con la intención de localizar posibles víctimas judías o israelíes, de acuerdo con la reconstrucción de la fiscalía.

Sin embargo, la víctima del ataque fue un ciudadano español, un bilbaíno de 30 años que se encontraba en la zona cuando el agresor lo atacó repentinamente con un cuchillo.

El joven resultó gravemente herido en el cuello y en la cara, lesiones que obligaron a una intervención médica urgente y que pudieron haber tenido consecuencias fatales. Durante el proceso judicial, la acusación sostuvo que el ataque tenía una clara motivación terrorista y que el acusado actuó con la voluntad de matar.

El abogado de la víctima, Sebastian Sevenich, que ejerció la acusación particular en nombre del ciudadano español, defendió durante el juicio que el ataque debía castigarse con la máxima severidad posible, subrayando el carácter «claramente antisemita y terrorista» de la agresión.

No obstante, el tribunal optó finalmente por una condena inferior a la cadena perpetua solicitada por la fiscalía, aunque reconoció la extrema gravedad de los hechos y el peligro que representaba el proceso de radicalización del acusado.

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