
Cinco inmigrantes musulmanes han sido condenados en el Reino Unido por su participación en un brutal ataque incendiario que dejó a una mujer y a su hija gravemente heridas. Los hechos ocurrieron en la ciudad de Stoke-on-Trent en diciembre de 2021 y han sido juzgados tras un largo proceso que se prolongó durante 11 semanas en el Tribunal de la Corona de Nottingham.
Según la investigación policial, el suceso estuvo motivado por un conflicto previo entre varios de los implicados. Aquella tarde, un grupo de hombres protagonizó una pelea en la zona de Longton en la que uno de ellos resultó herido por arma blanca. Este episodio desencadenó posteriormente la agresión, que fue interpretada por los atacantes como un acto de represalia.
Horas después, poco antes de las once de la noche, varios individuos acudieron a una vivienda situada en el barrio de Bentilee con la intención de encontrar a uno de los implicados en la disputa. Al no hallarlo, los agresores forzaron la entrada rompiendo las ventanas de la planta baja y rociaron gasolina tanto en el interior del inmueble como en el exterior.
En ese momento, en el interior se encontraban una mujer de 31 años y su hija de 13. De acuerdo con la policía de Staffordshire, la mujer fue golpeada y posteriormente prendida fuego, sufriendo quemaduras en el 65% de su cuerpo. Su estado fue crítico durante semanas y permaneció en coma durante dos meses. Aunque logró sobrevivir, padece secuelas permanentes y necesitará tratamiento médico de por vida.
La menor también resultó herida, con quemaduras en el 15% del cuerpo. Ambas lograron escapar rompiendo una ventana del piso superior y saltando al exterior. La caída provocó a la madre múltiples lesiones adicionales, entre ellas fractura de pelvis, costillas rotas y daños en el hígado, lo que la obligó a someterse a un largo proceso de rehabilitación para volver a caminar.
Tras el juicio, fueron declarados culpables Shakil Uddin, Lukman Khan, Riyadh Iqbal, Muhammad Sufyaan-Shah y Tayyeb Majeed por distintos delitos, entre ellos intento de asesinato, incendio provocado y lesiones graves con intención. Todos han quedado en prisión preventiva a la espera de que se fije la fecha de la sentencia.
Además, otras cinco personas ya habían reconocido su implicación antes de la vista oral. Entre ellos, Ali Abbas y Haris Mahmood admitieron cargos relacionados con intento de asesinato e incendio con peligro para la vida, mientras que otros implicados aceptaron responsabilidades por desórdenes violentos y posesión de armas blancas.
El detective Howard Davies, de la policía de Staffordshire, calificó lo ocurrido como una experiencia devastadora para la víctima, al haber sido atacada en su propia casa frente a su hija. Las autoridades subrayan que continúan trabajando para garantizar justicia y apoyo a la familia afectada tras uno de los episodios más graves de violencia registrados en la zona en los últimos años.