Un tribunal de Austria ha condenado a cadena perpetua a un hombre afgano de 51 años por intentar asesinar a su hija de 15 años en Viena después de que la menor mantuviera una relación sentimental con un joven rumano de su misma edad.
El ataque se produjo el 24 de noviembre de 2025 en el distrito vienés de Donaustadt. Según la acusación, el padre agredió a la adolescente con un arma blanca en un episodio que la Fiscalía vinculó a una supuesta defensa del «honor» familiar. La menor sobrevivió gracias a la rápida intervención de un médico de una clínica cercana.
El caso fue juzgado en el Tribunal Regional de Viena y la sentencia se conoció este martes, según informó Kronen Zeitung. El tribunal escuchó que el ataque se produjo después de tensiones dentro de la familia por la relación de la menor con un joven rumano. El acusado, que había llegado a Austria en 2004, consideraba inaceptable esa relación y entendía que su hija había dañado el honor familiar.
En declaraciones anteriores ante la Policía, la adolescente había descrito un ambiente de amenazas, violencia y control dentro del hogar. Aseguró que había sido prometida a un hombre afgano de mayor edad, que no podía tomar decisiones sobre su propia vida y que tanto ella como su novio y su hermana mayor habían recibido amenazas.
Sin embargo, su declaración durante el juicio sorprendió a los presentes. Con su padre en la sala, la menor lo defendió y afirmó que lo perdonaba. «Mi padre es en realidad una persona muy cariñosa. Yo simplemente era demasiado rebelde. Amo a mi padre y lo perdono por lo que hizo», dijo ante el tribunal.
La juez le preguntó si había sido coaccionada para realizar esa declaración, pero la joven respondió que hablaba «desde el corazón». También aseguró que había cambiado su visión de lo ocurrido y llegó a afirmar que, si hubiera escuchado a su padre, su familia seguiría siendo feliz.
Cuando se le preguntó por las denuncias previas ante los investigadores, incluidas las amenazas y episodios de violencia que había relatado anteriormente, la menor dijo que se lo había inventado.
Según la radiotelevisión pública austríaca ORF, el acusado llegó a declarar ante la Policía que tenía derecho a atacar a su hija porque tenía novio. Ya ante el tribunal, sostuvo que aquel día se produjo una nueva discusión y trató de presentar los hechos como una pérdida de control. «Estaba preocupado. Sólo quería calmarla un poco», declaró. «Estaba enfadado. Perdí los nervios. En realidad quería darle una bofetada».
El jurado lo declaró culpable de intento de asesinato y el tribunal le impuso la pena máxima de cadena perpetua.
El caso ha reabierto en Austria y en otros países europeos el debate sobre los llamados crímenes de honor, una forma de violencia vinculada al control familiar, religioso o comunitario sobre mujeres jóvenes que intentan vivir conforme a las normas de las sociedades occidentales.
En los últimos años se han registrado varios casos similares en Europa occidental. En Países Bajos, un sirio fue condenado en ausencia a 30 años de prisión por el asesinato de su hija de 18 años, a la que acusaba de llevar un estilo de vida demasiado occidental. Sus dos hijos recibieron condenas de 20 años por su participación en el crimen.
En Suecia, una familia palestina fue juzgada en 2025 por secuestrar a una joven de 20 años que quería integrarse en la sociedad sueca. Según la Fiscalía, la mujer había vivido durante años bajo un control estricto, obligada a cubrirse y sin libertad para elegir amistades o vivir de forma independiente.
Alemania también ha registrado varios casos vinculados a este patrón. En Cuxhaven, Baja Sajonia, un padre sirio fue acusado de ordenar a su hijo de 17 años que matara a su hermana de 19 después de que ella guardara el número de teléfono de un chico. El joven se negó y acudió a la Policía.