Un tribunal de distrito de Gotemburgo (Suecia) ha condenado a cinco años de prisión a un hombre de origen árabe, de 42 años, por un delito de violación agravada en grupo tras considerar probado que, junto a otro individuo, secuestró y agredió sexualmente a una joven madre que creyó estar subiendo a un taxi para regresar a casa. El segundo implicado no ha sido aún sentenciado y deberá someterse a una evaluación psiquiátrica forense, pese a que el tribunal considera acreditada su participación en los hechos.
La agresión tuvo lugar en la madrugada del 8 de junio del año pasado. La víctima había salido de una fiesta en Gotemburgo y esperaba un vehículo de transporte cuando dos hombres se detuvieron a su lado en un Mercedes negro con cristales tintados. Se identificaron como taxistas y, debido a su estado de embriaguez, la mujer confió en ellos y accedió a subir al coche. Durante el trayecto, preguntó varias veces si la llevaban a su domicilio, a lo que ambos respondieron afirmativamente.
Sin embargo, el vehículo se desvió del camino y, tras hacer una parada, se dirigió hacia una zona boscosa al sur de la ciudad. Según relató la víctima ante el tribunal, los hombres hablaban entre ellos en un idioma que no comprendía y su actitud fue tornándose cada vez más amenazante. Al detener el coche en un paraje aislado, uno de ellos le planteó una elección aterradora: «Uno por uno o los dos a la vez».
Aterrorizada y sin posibilidad de huir, la mujer accedió a lo que le exigían por miedo a ser asesinada o trasladada a otro lugar donde pudiera haber más agresores. El tribunal subrayó que la víctima se encontraba en una situación de extrema vulnerabilidad, bajo control de sus atacantes y sometida a un trato humillante y violento durante un periodo prolongado.
En su sentencia, los jueces concluyen que la agresión debe calificarse como violación agravada, al haber sido cometida por dos personas de forma concertada, en un lugar aislado y tras engañar previamente a la víctima. El condenado deberá cumplir cinco años de cárcel y pagar una indemnización de 370.000 coronas suecas. El hombre reside en Suecia desde 2010 y cuenta con antecedentes por amenazas, violencia doméstica y delitos relacionados con menores.
El segundo implicado, de 28 años, nacido en Suecia en el seno de una familia inmigrante, fue vinculado al crimen mediante pruebas forenses, datos telefónicos y el vehículo utilizado en la agresión, registrado a nombre de su madre. En el interior del coche, la policía halló preservativos, lubricante, alcohol y una nota manuscrita con consignas de carácter misógino. Aunque reconoció haber mantenido relaciones sexuales con la víctima, sostuvo que fueron consentidas, una versión que el tribunal considera incompatible con las pruebas recabadas.
La resolución definitiva sobre su condena quedará pendiente del informe psiquiátrico, en un caso que ha vuelto a sacudir a la opinión pública sueca por la brutalidad de los hechos y por el patrón de delincuencia sexual asociado a entornos migratorios que las autoridades parecen incapaces de atajar.