El Parlamento de Croacia ha aprobado una reforma legal que permitirá a los gobiernos locales restringir los horarios de venta de alcohol en tiendas y supermercados, una medida dirigida a frenar los desmanes provocados por turistas borrachos en algunos de los destinos más visitados del país.
La modificación de la Ley de Comercio fue respaldada por los 117 diputados presentes en la Cámara, de un total de 151 escaños. La norma permitirá a ciudades y municipios limitar la venta de alcohol en comercios para proteger la salud pública, el orden público, el patrimonio cultural y el medio ambiente.
La restricción no afectará a bares y restaurantes, sino a la venta en tiendas, uno de los principales focos de consumo barato de alcohol en la vía pública.
La medida llega tras años de quejas de los vecinos de ciudades turísticas, especialmente en la costa adriática. En redes sociales y medios locales se han multiplicado las imágenes de visitantes ebrios bebiendo en la calle, orinando en espacios públicos, provocando ruido durante la madrugada y deteriorando la convivencia en zonas históricas.
Las autoridades croatas sostienen que la venta de alcohol barato en comercios ha convertido partes de algunos centros urbanos en auténticos botellones al aire libre. Al cerrar la posibilidad de comprar bebida durante la noche, el Gobierno espera desplazar el consumo hacia bares y restaurantes con licencia, donde resulta más fácil controlar el comportamiento de los clientes.
El ministro de Turismo de Croacia, Tonči Glavina, ha defendido que el objetivo es mejorar la calidad de vida de los residentes, que quieren vivir en «buena simbiosis con el turismo» y no en destinos que «existan sólo para el turismo». «Eso no es sostenible a largo plazo», advirtió.
Split, una de las ciudades más afectadas por el turismo de borrachera, se perfila como una de las primeras en aplicar las nuevas restricciones. Su alcalde, Tomislav Šuta, ha anunciado que la ciudad prohibirá la venta de alcohol en tiendas entre las 21.00 y las 6.00 horas para frenar la embriaguez y el comportamiento desordenado, especialmente en el centro histórico.
La ciudad, situada a unos 400 kilómetros al sur de Zagreb, está construida alrededor del antiguo palacio del emperador romano Diocleciano, uno de los grandes patrimonios históricos del país. Precisamente esa riqueza cultural ha quedado en los últimos años bajo presión por el aumento del turismo masivo y del ocio nocturno descontrolado.
La isla de Hvar, conocida por su ambiente festivo, y la ciudad costera de Zadar también han señalado que podrían adoptar restricciones similares. Incluso el alcalde de Zagreb, Tomislav Tomašević, ha admitido que la capital estudia la posibilidad de aplicar la medida.
El turismo es el principal motor económico de Croacia y representa alrededor del 20% del PIB. En 2025, un país de apenas 3,8 millones de habitantes recibió casi 22 millones de turistas, atraídos sobre todo por la costa del Adriático y sus más de mil islas e islotes.
La reforma croata se enmarca en una tendencia creciente en Europa contra el llamado «sobreturismo». Ciudades como Praga han limitado las rutas nocturnas organizadas de bares, mientras que algunas zonas de España han endurecido las normas contra el consumo de alcohol en la vía pública.