Un intento de atentado terrorista de corte islamista ha sido desarticulado en París, según informan fuentes oficiales: tres jóvenes yihadistas fueron detenidas antes de poder ejecutar un ataque suicida planificado contra la capital francesa.
Las arrestadas, de 18, 19 y 21 años, fueron localizadas por la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) en distintos puntos del país —Vierzon, Lyon y Villeurbanne— tras una investigación que puso de manifiesto una trama en fase avanzada de preparación. En uno de los registros se encontró un cuaderno con instrucciones detalladas sobre el asalto: fases del plan, fórmulas para un cinturón explosivo, presupuestos para adquirir un fusil y una lista de posibles objetivos.
Según los informes de seguimiento policial, las tres mujeres se identificaban como salafistas y solían cubrir su rostro con un niqab, que no se quitaban al salir de sus domicilios. La DGSI apunta además que pasaban gran parte de su tiempo consumiendo material radical en plataformas como Snapchat, TikTok y Telegram, donde una de ellas gestionaba una cuenta con alrededor de 20.000 seguidores y difundía contenidos favorables a la yihad.
Una de las detenidas llegó a confesar su intención de atacar un local de espectáculos o un bar en París y inmolarse con el fin de «matar a inocentes» y «morir como mártir», según consta en las diligencias. Otra de las jóvenes, que se convirtió al islam en 2023, ya estaba bajo investigación por exaltación de actos terroristas; entre sus efectos se halló una bandera del autodenominado Estado Islámico y publicaciones que glorificaban a Daesh. Además, habría intentado adoctrinar a su propia madre y a un hermano.
En mensajes interceptados por los servicios de inteligencia aparece una conversación en la que las sospechosas mencionan su citación al día de ciudadanía y defensa (JCD) y hablan de provocar una explosión allí, incluso evocando a figuras como Bin Laden. Esos intercambios y otros elementos hallados en los registros fueron determinantes para frustrar la acción.
Durante las detenciones, una de las jóvenes manifestó su rechazo al sistema francés, su deseo de vivir bajo la ley islámica —sharia— y su voluntad de atacar a agentes policiales para así «alcanzar el estatus de mártir», según relatan las fuentes implicadas en la investigación.
Las autoridades mantienen abiertas las pesquisas para determinar si existieron colaboradores adicionales o apoyos logísticos y para esclarecer el alcance de la influencia que ejercían las cuentas y grupos en redes sociales sobre estas jóvenes. La DGSI continúa analizando dispositivos y comunicaciones incautadas para trazar la cadena de contactos y posibles vínculos internacionales.
El desmantelamiento de este plan se enmarca en la vigilancia intensificada contra la radicalización a través de internet y en la atención prioritaria que los servicios franceses dedican a prevenir atentados que impliquen la activación de atacantes suicidas. Las detenciones han sido calificadas por responsables de seguridad como un fracaso del proyecto violento y un ejemplo más de la eficacia de la cooperación entre unidades de inteligencia y fuerzas policiales.