
La policía y las fuerzas militares serbias han descubierto un artefacto explosivo junto a un gasoducto clave que conecta Serbia con Hungría, en un momento especialmente sensible a pocos días de unas importantes elecciones en territorio húngaro.
El dispositivo fue localizado a menos de diez kilómetros de la frontera entre ambos países y no llegó a detonar, por lo que no se registraron daños materiales. Aun así, el hallazgo ha encendido las alarmas en Budapest, dado que esta infraestructura transporta aproximadamente el 60% del gas que consume el país.
Según las autoridades serbias, el explosivo presentaba un nivel técnico elevado: estaba correctamente sellado, contaba con detonadores y había sido ensamblado de forma profesional. Además, las marcas visibles en el artefacto apuntaban a una posible fabricación en Estados Unidos, aunque este dato no permite identificar a los responsables de su colocación.
El jefe de la inteligencia militar serbia, Đuro Jovanić, aclaró posteriormente que no existen pruebas que vinculen el incidente con Ucrania, subrayando que el origen del material no determina quién lo instaló. La investigación continúa abierta y, por el momento, no se han identificado sospechosos.
Por su parte, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, reaccionó con rapidez al suceso y planteó la posibilidad de una injerencia externa. Desde hace tiempo, el gobierno de Hungría viene advirtiendo sobre la vulnerabilidad de sus infraestructuras energéticas en el contexto de las tensiones geopolíticas actuales.
Hungría depende en gran medida del gas ruso que llega a través de Serbia, una ruta considerada estratégica por el Ejecutivo. Desde el inicio del conflicto en Ucrania, Budapest ha mantenido su apuesta por preservar estos suministros, argumentando que las alternativas disponibles no garantizan el abastecimiento necesario.
En este contexto, las autoridades húngaras han denunciado en ocasiones anteriores supuestos intentos de alterar el flujo energético en Europa Central, incluyendo referencias al gasoducto Druzhba, aunque sin aportar pruebas concluyentes en relación con este último incidente.
El hallazgo del artefacto se produce en vísperas de las elecciones parlamentarias previstas para el 12 de abril en Hungría, en las que el partido gobernante Fidesz, liderado por Orbán, se enfrenta a una competencia significativa por parte de la formación Tisza, encabezada por Péter Magyar. Los sondeos apuntan a un escenario ajustado, lo que añade presión al contexto político.
Todo ello refuerza el foco del gobierno húngaro en la protección de sus infraestructuras críticas, especialmente en un periodo marcado por la incertidumbre política y la inestabilidad energética en la región.