El ministro húngaro Gergely Gulyás ha anunciado que Bruselas había pedido a Hungría que suspendiera de inmediato los precios protegidos de los combustibles, una exigencia que el Gobierno ha rechazado categóricamente. Argumentó que la actual política energética de la UE es «poco realista, especialmente porque Europa sigue dependiendo de fuentes de energía externas mientras mantiene sanciones que limitan el suministro»
Hungría, señaló, sigue beneficiándose de precios del combustible relativamente bajos «y cuenta con reservas suficientes para casi tres meses, lo que permite al Gobierno mantener la estabilidad!. El ministro recalcó que la protección de los hogares sigue siendo fundamental, especialmente ante la incertidumbre global y el aumento de los riesgos energéticos.
Un tema clave que se abordó en la reunión informativa fue el plan energético del Partido Tisza. Según el ministro Gulyás, la propuesta eliminaría el acceso a la energía barata y se alinearía con las políticas de Bruselas. Advirtió que esto incrementaría significativamente los gastos de los hogares: las facturas de electricidad subirían en unos 16.000 florines húngaros al mes, las de gas en 31.000 y los gastos de combustible en casi 50.000, lo que supone más de un millón de florines al año para una familia promedio. Desde Fidesz señalan que «Von der Leyen quiere la ruina de los húngaros».
También destacó que los representantes de Tisza en el Parlamento Europeo han apoyado reiteradamente las medidas destinadas a acabar con las subvenciones a la energía.
En cuanto a la actualidad política, el ministro Gulyás abordó la controversia en torno a la injerencia de la inteligencia extranjera en las elecciones y expresó su confianza en que la alianza gobernante Fidesz-KDNP obtendrá la mayoría. «Hungría resistirá la presión externa y continuará con las políticas destinadas a garantizar energía asequible y estabilidad económica para las familias húngaras», concluyó.