El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha afirmado que la campaña ha entrado en una fase crucial y que el ambiente refleja una división más profunda. «Nosotros somos los que celebramos, ellos son los que intentan estropearlo», ha declarado, añadiendo que la unidad y el propósito común son «más fuertes que la hostilidad».
Argumentó que Hungría se enfrenta a una presión coordinada desde múltiples frentes, incluyendo Bruselas, Kiev y actores políticos nacionales. «La guerra es un pretexto para que Kiev y Bruselas despojen conjuntamente a Hungría de sus recursos», ha señalado.
También ha destacado que Hungría ha mantenido logros clave, incluidas las medidas de pensiones, el crecimiento del empleo y el apoyo a las familias y a la propiedad de la vivienda y reiteró que un país sólo puede construirse sobre la cooperación y el respeto mutuo. «Se puede construir una nación sobre la unidad y el amor, pero no sobre la ira y la hostilidad», ha añadido.
Así, ha instado a sus seguidores a participar activamente en los actos en los últimos días antes de las elecciones y que expliquen lo que está en juego: «Mantener a Hungría fuera de la guerra, proteger la seguridad financiera de las familias y preservar la independencia nacional». «Podemos defender Hungría, proteger lo que pertenece a los húngaros y mantener a nuestro país en la senda de la estabilidad”, dijo, antes de manifestar que para todo ello «Fidesz es la opción segura».