La Policía Estatal italiana ha arrestado en la ciudad de Padua a un ciudadano rumano de 26 años acusado de violencia doméstica y de explotación sexual, después de que presuntamente sometiera durante meses a su esposa, de 20 años y embarazada de cinco meses, a continuas agresiones físicas y psicológicas, además de obligarla a prostituirse. La intervención policial se produjo tras la huida de la víctima, que logró refugiarse en un bar del barrio de Sacro Cuore y pedir ayuda al responsable del establecimiento, quien alertó a los servicios de emergencia.
Según informó la Jefatura de Policía de Padua, la joven explicó a los agentes que acababa de ser golpeada y amenazada de muerte por su marido, quien, además, le exigía entregar el dinero obtenido mediante la prostitución. La Policía Estatal arrestó al presunto agresor tras localizarlo en el alojamiento donde ambos se habían instalado días antes, activando el protocolo previsto para los casos de violencia de género.
La investigación permitió reconstruir un escenario de presuntos malos tratos continuados. Los agentes concluyeron que el detenido ejercía un férreo control sobre la víctima, a la que mantenía aislada del exterior, privándola del teléfono móvil y evitando cualquier contacto con familiares o terceras personas. El detenido obligaba a la víctima embarazada a ejercer la prostitución y reaccionaba con violencia cuando ella se negaba o cuando consideraba insuficientes los ingresos obtenidos.
Los investigadores también determinaron que el hombre impedía a la joven acudir a revisiones médicas durante el embarazo por temor a que los facultativos detectaran las lesiones provocadas por las agresiones o posibles consecuencias para la gestación. Los investigadores descubrieron antecedentes por explotación sexual previa del sospechoso, quien ya había sido investigado por la Brigada Volante de Padua cuando tenía 18 años por hechos similares relacionados con otra mujer de nacionalidad rumana.
La agresión más reciente se produjo durante la noche del 16 de julio. De acuerdo con la reconstrucción policial, el acusado golpeó nuevamente a su esposa, la amenazó de muerte y la obligó a permanecer arrodillada durante varias horas como castigo. La mujer consiguió escapar únicamente cuando el agresor se quedó dormido y acudió al establecimiento hostelero para solicitar auxilio.
Tras recibir asistencia sanitaria, la víctima fue trasladada a un recurso de protección especializado. La Fiscalía asumió el caso tras arresto policial y el detenido ingresó en la prisión de Padua, donde quedó a disposición de la autoridad judicial. Paralelamente, el comisario provincial, Marco Odorisio, ordenó iniciar el procedimiento administrativo para la posible expulsión del ciudadano rumano del territorio italiano.