La campaña impulsada por grupos radicales de la izquierda abertzale contra la selección española acabó en una noche de agresiones, amenazas y sabotajes durante la final del Mundial frente a Argentina. La Ertzaintza ha detenido a cuatro personas e investiga a otras siete por atacar o insultar a aficionados de España, mientras la Guardia Civil trata de identificar a los encapuchados que irrumpieron en un bar de Berriozar (Navarra) armados con barras y porras extensibles.
Entre las organizaciones que promovieron las movilizaciones previas figuraba Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), integrada en Movimiento Socialista, el espacio marxista surgido de la ruptura con el entorno de EH Bildu. La clasificación de España para la final sirvió al grupo para recuperar protagonismo después de sus actuaciones durante la última edición de La Vuelta a España o el chupinazo de San Fermín.
Desde que la selección española certificó su pase al último partido, GKS llamó a movilizarse contra el respaldo al equipo nacional. Su argumento era que los partidos y medios «españolistas» estaban utilizando el fútbol para construir una identidad política común. Frente a esa supuesta «imposición españolista», la organización alentó las reivindicaciones independentistas y la oficialidad de la denominada Euskal Selekzioa.
Las concentraciones se extendieron por las tres provincias vascas y varias localidades navarras. Los participantes exhibieron pancartas con el lema «Espainolismoari ez» —«No al españolismo»— y defendieron el «derecho de autodeterminación». También promovieron medidas como apagar el televisor durante el encuentro, colocar ikurriñas en los balcones o vestir la camiseta de la selección vasca.
GKS no actuó en solitario. En las protestas participaron sectores vinculados a Sortu, Ernai y Jardun, pese a las disputas que estas organizaciones mantienen con Movimiento Socialista por el control del espacio radical. Algunos manifestantes increparon a personas que llevaban la camiseta de España y aplaudieron a quienes vestían la equipación argentina.
Ataques en Vitoria, Bilbao y Berriozar
La violencia estalló antes del encuentro. En Vitoria, una treintena de personas atacó con gas pimienta y golpeó a dos jóvenes que se dirigían a ver el partido en la Plaza de España. La agresión se produjo en las inmediaciones de la Catedral Vieja y obligó a intervenir a efectivos de la Brigada Móvil de la Ertzaintza.
La Policía autonómica detuvo además a un hombre acusado de agredir a un agente que acudía a auxiliar a una persona durante los incidentes. La Policía Local identificó a los presuntos autores de otro ataque contra un aficionado que llevaba una camiseta de la selección española.
En Bilbao, participantes en la marcha convocada por Zazpi Baietz en apoyo a la selección vasca se dirigieron al parque de Doña Casilda, donde el PP vasco había instalado una pantalla gigante. Allí derribaron vallas, arrojaron botellas y otros objetos e intentaron interrumpir la retransmisión del partido.
La Ertzaintza identificó a veinte personas por este episodio. Una de ellas está investigada por amenazas con arma blanca y lanzamiento de objetos, mientras otras cuatro han sido propuestas para sanción. Los identificados tienen entre 15 y 46 años.
El ataque más grave ocurrió en Berriozar. Un grupo de diez encapuchados irrumpió en un establecimiento hostelero en el que varios militares del cercano acuartelamiento de Aizoain estaban viendo el partido. Los agresores entraron de forma coordinada y se dirigieron contra la mesa en la que se encontraban los militares, a quienes golpearon con barras y porras extensibles.
Al menos seis personas resultaron heridas. Tres de ellas eran militares: uno sufrió una herida abierta en la cabeza y varias costillas rotas. Una mujer padeció una fractura nasal. Los atacantes escaparon y la Guardia Civil mantiene abierta la investigación, sin que por ahora se hayan practicado detenciones.
El verano de agitación de GKS
La irrupción de GKS en las movilizaciones contra España forma parte de su estrategia para ganar presencia en las calles del País Vasco y Navarra. El verano concentra buena parte de su actividad debido a las fiestas municipales y a la disputa por las txoznas, las casetas desde las que las organizaciones políticas obtienen visibilidad y financiación mediante la venta de comida y bebida.
Los comités vinculados al entorno de EH Bildu han dejado a Movimiento Socialista fuera de numerosos recintos festivos. Esta pugna ha provocado enfrentamientos entre las dos ramas de la izquierda abertzale y ha llevado a GKS a organizar espacios alternativos.
El grupo prepara ya su propio recinto para las fiestas de La Blanca de Vitoria, previstas entre el 4 y el 9 de agosto. Estará situado junto a la Facultad de Letras, lejos del núcleo principal de las celebraciones.
Movimiento Socialista presenta su exclusión de las txoznas como una campaña de «cancelación». Un manifiesto de apoyo a sus organizaciones ha reunido 450 firmas y ha recibido el respaldo de figuras de la cultura abertzale como la actriz Itziar Ituño y el músico Fermín Muguruza. La movilización contra la selección española confirma que GKS pretende utilizar ese crecimiento para disputar a EH Bildu el control político de la calle durante todo el verano.