Los primeros meses del nuevo Ejecutivo alemán han revelado un derroche de dinero público que indigna a los contribuyentes. Según cifras oficiales, los miembros del Gobierno de coalición han gastado más de 250.000 euros en maquillaje, peluquería y fotógrafos desde su llegada al poder el pasado mes de mayo.
La titular de Economía, Katherina Reiche (CDU), encabeza la lista con un gasto de 19.264,76 euros entre el 6 de mayo y el 4 de agosto. De esa cifra, más de 8.000 euros corresponden únicamente a los viajes de su maquilladora personal, que la acompañó en desplazamientos oficiales como su visita de varios días a Washington.
El propio canciller, Friedrich Merz (CDU), cargó a los contribuyentes 12.501,30 euros en maquilladores, cosmetólogos y peluqueros. En su reciente encuentro en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó incluso a bromear sobre su aspecto y su «bronceado».
Las cifras salieron a la luz tras una pregunta parlamentaria de AfD, que solicitó información sobre el gasto en «fotógrafos, maquilladores, peluqueros y otros servicios personales» en todos los ministerios. El resultado: 172.608,83 euros en fotógrafos y 58.738,41 euros en estilismo sólo entre mayo y agosto.
No es la primera vez que los políticos alemanes son señalados por este tipo de excesos. En 2022, la entonces ministra de Exteriores Annalena Baerbock (Verdes) fue duramente criticada al conocerse que había gastado 136.552,50 euros en estilismo, con una tarifa mensual de casi 9.000 euros para su maquilladora.
El récord en fotografía lo marca ahora el Ministerio de Finanzas, dirigido por Lars Klingbeil (SPD), con 33.721,80 euros facturados. La misma maquilladora que trabaja con Reiche ha sido contratada por Baerbock, Robert Habeck (Verdes), Nicola Beer (FDP) y Annegret Kramp-Karrenbauer (CDU).
.