La policía francesa ha puesto bajo custodia a Kobili Traoré, un ciudadano francés de origen maliense, tras su presunta implicación en un robo con violencia y un secuestro ocurridos el 27 de enero en París. Traoré, de 36 años, había obtenido recientemente un permiso temporal de un hospital psiquiátrico donde permanecía ingresado por orden judicial desde 2017.
Según informó Le Journal du Dimanche, el sospechoso figura entre las cuatro personas detenidas el miércoles en relación con una invasión domiciliaria considerada de carácter violento por los investigadores. Los otros arrestados han sido descritos por las autoridades como individuos con antecedentes y conocidos por los servicios policiales.
De acuerdo con la información preliminar recabada por la investigación, un hombre de aproximadamente cuarenta años fue abordado en su apartamento por varios intrusos que emplearon gas lacrimógeno para neutralizarlo. Posteriormente, la víctima habría sido golpeada y desplazada por distintas dependencias del inmueble mientras los asaltantes registraban la vivienda en busca de objetos de valor.
Los investigadores señalan que el ocupante fue atado a una silla, amordazado y quemado con un cigarrillo durante el asalto. Los presuntos autores sustrajeron relojes, joyas y otros bienes, valorados en 100.000 euros. La fiscalía mantiene abierta la investigación por los delitos de robo a mano armada y secuestro en grupo organizado.
Traoré se encontraba ingresado en un centro psiquiátrico tras haber sido declarado penalmente irresponsable por el homicidio de Sarah Halimi en 2017. El 4 de abril de ese año, irrumpió en la vivienda de la víctima, una mujer judía de 65 años, a la que agredió físicamente antes de precipitarla desde el balcón del inmueble.
En 2019, los magistrados instructores concluyeron que el acusado había sufrido un episodio psicótico agudo vinculado al consumo masivo de cannabis en el momento de los hechos, lo que extinguía su responsabilidad penal. En abril de 2021, el Tribunal de Casación confirmó dicha interpretación jurídica y ratificó que no podía ser juzgado penalmente al haberse considerado abolido su discernimiento durante la comisión del crimen.