Un nuevo crimen ha sacudido Alemania y ha vuelto a poner el foco sobre la escalada de violencia con armas blancas. Un joven padre alemán, Sebastian H., de 28 años, fue asesinado a puñaladas en la localidad de Pulheim, en el estado de Renania del Norte-Westfalia, presuntamente a manos de dos ciudadanos sirios que, tras su detención, se han negado a declarar ante la Policía.
El ataque se produjo poco antes de la medianoche en un aparcamiento cercano a un parque. Según las investigaciones, cinco hombres se enfrentaron en una pelea en la que varios de ellos portaban cuchillos y bates de béisbol. La agresión resultó mortal para la víctima, que sufrió múltiples heridas de arma blanca y falleció en el lugar de los hechos.
Un acompañante de 35 años resultó también gravemente herido y fue trasladado a un hospital. Los tres sospechosos, de entre 20 y 28 años, han sido detenidos y se encuentran en prisión preventiva, investigados por homicidio y lesiones graves.
Las primeras hipótesis apuntan a un enfrentamiento previamente concertado. La Fiscalía maneja la posibilidad de que los agresores acudieran al lugar armados con la intención de resolver una disputa económica, que, según fuentes, podría haber sido por una cantidad de apenas 250 euros.
El asesinato ha provocado una fuerte conmoción social. Sebastian H., conocido como «Basti», deja atrás una hija de cuatro años y a su pareja, embarazada de su segundo hijo. Familiares y allegados han expresado su consternación ante un crimen que califican de injustificable.
El suceso se produce en un contexto de creciente preocupación por la criminalidad en Alemania. Las cifras oficiales reflejan casi 30.000 delitos con arma blanca al año, lo que equivale a unos 80 diarios. Además, los datos evidencian una elevada presencia de extranjeros en los delitos violentos, que se sitúa en torno al 41% del total.