La presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni, nunca ha ocultado su afecto con Viktor Orbán, el primer ministro de Hungría, y siempre ha destacado la amistad que les une, las batallas políticas compartidas y una visión común sobre el futuro de Europa basada en la soberanía nacional, la identidad cultural y la defensa de la familia.
A primeros de enero, en un acto de Fidesz que sirvió como pistoletazo de salida a la campaña, envió un mensaje en el que subrayó el vínculo personal y político con el dirigente húngaro, recordando que juntos han librado «muchas batallas» a lo largo de sus trayectorias políticas.
Así, reconoció que, aunque no siempre coinciden en todos los temas, existe un entendimiento sólido sustentado en valores compartidos. «La mayor parte del tiempo hemos estado de acuerdo, otras podemos discrepar, pero sabemos entendernos», porque —dijo— están unidos por «valores superiores: nuestra amistad, nuestro amor por nuestros pueblos y por la gente de nuestras naciones».
Meloni también hizo referencia a la herencia histórica y simbólica que conecta a ambos países al destacar que están «unidos por una herencia y por los tres colores de nuestras hermosas banderas» y aseveró que ella y Orbán defienden «una Europa que respete la soberanía nacional, y se enorgullezca de sus frutos culturales y religiosos, y de su identidad».
Asimismo, defendió la necesidad de reforzar la seguridad continental, al señalar que ambos buscan «una Europa que fortalezca la protección de sus fronteras y su seguridad», y que apoye «a la familia como célula fundamental de nuestras sociedades».