El principal asesor de seguridad del primer ministro británico, Keir Starmer, ha defendido que el grupo terrorista Hamás pueda conservar parte de su armamento durante el proceso de paz en Gaza, una posición que ha generado un profundo rechazo en Israel y que choca frontalmente con la estrategia impulsada por Estados Unidos, según reporte The Telegraph.
Jonathan Powell, actual asesor de seguridad nacional del Gobierno laborista y antiguo jefe de gabinete de Tony Blair, considera que permitir a Hamás retener fusiles AK-47 y otras armas personales podría servir para desbloquear las negociaciones de la segunda fase del alto el fuego, actualmente estancadas. Según fuentes próximas a las conversaciones, Powell ha presionado intensamente a Washington para que acepte esta fórmula como un «enfoque realista».
La propuesta parte de la negativa de Hamás a aceptar las condiciones planteadas por el presidente estadounidense, Donald Trump, que incluyen la entrega total de las armas, la renuncia al control de Gaza y la creación de una autoridad transitoria para la reconstrucción del territorio. Frente a ello, Powell plantea un desarme completo sólo a medio plazo, permitiendo mientras tanto que los combatientes mantengan armamento ligero.
El asesor británico ha llegado a invocar la experiencia del proceso de paz de Irlanda del Norte, argumentando que la desmilitarización progresiva del IRA podría servir como precedente. En ese modelo, las armas fueron almacenadas bajo supervisión internacional antes de quedar fuera de uso. Sin embargo, numerosos analistas y responsables israelíes rechazan de plano la comparación, subrayando que Hamás gobierna Gaza, controla a la población civil y ha construido una vasta infraestructura militar, algo sin equivalente en el caso del IRA.
Desde el entorno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, la iniciativa británica ha sido calificada como inaceptable. Fuentes cercanas al Ejecutivo hebreo de The Telegraph han señalado que el plan de paz aprobado establece claramente la desmilitarización total de Hamás, no una negociación sobre qué armas puede conservar. «Esto no es una opción. Es un callejón sin salida», han afirmado.
La posición de Londres también contrasta con la dureza exhibida por Trump, que esta misma semana advirtió a Hamás de que sería «arrasado» si no entrega todo su armamento. En paralelo, el presidente estadounidense presentó en Davos su plan para una «nueva Gaza», en el marco de su iniciativa internacional conocida como el Board of Peace, a la que el Gobierno británico ha decidido no sumarse.
La negativa de Starmer a participar en esta iniciativa y su reciente reconocimiento del Estado palestino sin imponer condiciones previas a Hamás han deteriorado gravemente la relación bilateral entre Reino Unido e Israel. Fuentes diplomáticas admiten que Londres tiene cada vez menos peso real en el proceso, mientras intenta mantener relevancia mediante propuestas que generan desconfianza entre sus aliados.