«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
califica la decisión de «lamentable»

El canciller Merz deprecia al campo y exige activar Mercosur aunque la Justicia europea no se haya pronunciado

Friedrich Merz.

La votación del miércoles en el Parlamento Europeo, que decidió remitir el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, ha desatado una reacción airada en Berlín. El canciller alemán, Friedrich Merz, no ocultó su enfado tras un resultado que supone un obstáculo, aunque sea temporal, a uno de los tratados más contestados por el sector agrario europeo.

Merz calificó la decisión parlamentaria de «lamentable» y sostuvo que la Eurocámara «juzga mal la situación geopolítica». En un mensaje difundido en redes sociales, insistió en que no debe haber «más retrasos» y reclamó que el acuerdo se aplique de forma provisional. En la práctica, esa fórmula permitiría que el pacto entre en vigor de inmediato, sin esperar a que la Justicia europea evalúe su encaje legal.

La posición del canciller alemán refleja una línea dura en defensa de Mercosur, incluso frente a un Parlamento que ha dado voz a las crecientes protestas del campo europeo. El acuerdo abriría el mercado comunitario a productos agroalimentarios procedentes de países con exigencias sanitarias, laborales y medioambientales muy inferiores a las que se imponen a los agricultores de la Unión, una asimetría que ha provocado un rechazo cada vez más amplio.

Desde Berlín se ha intentado presentar el freno parlamentario como un error estratégico. Sin embargo, la votación no bloquea el tratado, sino que introduce un control jurídico que puede retrasar su ratificación durante meses. Ese matiz no ha suavizado el discurso de Merz, que ha optado por cuestionar abiertamente el criterio del Parlamento y por empujar a Bruselas a acelerar el proceso por vías extraordinarias.

El canciller se suma así a la presión sobre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para que ignore el revés político y active el acuerdo cuanto antes. Una estrategia que refuerza la percepción de que, para las élites comunitarias, el descontento del campo y las advertencias legales pesan menos que la voluntad de cerrar un pacto comercial a cualquier precio.

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