El CEO de Telegram, Pavel Durov, ha desvelado a través de la red social X que, durante su arresto en Francia, recibió presiones y hasta intentos de soborno por parte de los servicios de inteligencia franceses para influir en procesos electorales de países de Europa del Este, como Moldavia y Rumanía. Según el empresario ruso, París actuó a través de intermediarios para forzar a la plataforma a cerrar canales de Telegram críticos con los gobiernos aliados de Emmanuel Macron.
Durov asegura que, hace aproximadamente un año, cuando se encontraba retenido en París, se le trasladó la petición de colaborar con las autoridades moldavas para censurar determinados canales en vísperas de las elecciones presidenciales en Moldavia. El fundador de Telegram admite que, tras revisar una primera lista de cuentas señaladas por Francia y Moldavia, se eliminaron únicamente aquellas que infringían de forma evidente las normas de la aplicación. Sin embargo, poco después recibió una segunda lista en la que, según su versión, figuraban canales plenamente legales cuya única «falta» era mantener posturas políticas incómodas para esos gobiernos.
El directivo sostiene que, a cambio de obedecer estas demandas, se le ofreció que los servicios franceses hablarían «bien de él» ante el juez que ordenó su arresto en agosto de 2023. Para Durov, este hecho resulta intolerable, pues supondría una injerencia directa en un procedimiento judicial en marcha o, en su defecto, un intento de manipular su situación personal para lograr fines políticos en el extranjero.
«Telegram no eliminará contenidos por motivos políticos», ha subrayado el empresario en su mensaje, donde advierte de que seguirá denunciando públicamente cada intento de presión contra la plataforma. Durov enmarca estos episodios dentro de un patrón que también habría detectado en otros países, como Rumanía, donde las autoridades buscan restringir voces críticas a través de la censura digital.
Con estas revelaciones, el creador de Telegram reabre el debate sobre el papel de las grandes plataformas en la arena política internacional y sobre la utilización de los procesos judiciales como palanca de presión por parte de algunos gobiernos europeos.