El «cordón sanitario» contra AfD alienta el crecimiento del partido soberanista y hunde a la CDU de Merz
El «cordón sanitario» contra AfD alienta el crecimiento del partido soberanista y hunde a la CDU de Merz
Friedrich Merz. Europa Press
Por Carlos Esteban
21 de octubre de 2025

El cordón sanitario impuesto por el estamento político alemán contra los soberanistas alemanes —o «muro de fuego», «Brandmauer», como lo llaman allí— no sólo está distorsionando toda la vida política del país, sino que está consiguiendo el resultado contrario al pretendido, provocando un aumento del apoyo popular a Alternativa para Alemania (AfD).

El cortafuegos contra AfD explica anomalías que serían inimaginables sin él. Por ejemplo, que el partido que fue ignominiosamente rechazado en las urnas, los socialistas del SPD, que obtuvieron el peor resultado de su historia, siga gobernando en coalición con el partido ganador, los democristianos de la CDU, dando a la izquierda un peso que no se corresponde con su respaldo electoral.

La izquierda, por ejemplo, sigue siendo una fuerza considerable en Alemania del Este, fuera de Brandeburgo, y si hubiera nuevas elecciones es probable que hasta Los Verdes se integraran en el Gobierno. Tenemos, pues, unas elecciones en las que la derecha ha ganado por goleada y es la izquierda la que resulta triunfante.

La presunta víctima de esta «idea genial», AfD, sale paradójicamente ganando con este acoso tan evidentemente antidemocrático. El «Brandmauer» da credibilidad a AfD y le ha permitido convertirse en la única alternativa posible cuando todos los partidos del establishment se han sumado a esta persecución. Y es que este aislamiento hace que el votante no pueda asociar a AfD con ninguno de los fracasos y pifias del gobierno. Los electores, desesperados por la situación política, tienen un único partido al que volverse: AfD.

Si beneficia a los soberanistas y beneficia a la izquierda, ¿quién sale perjudicado del «cordón sanitario» en torno a AfD? Los que lo inventaron, los partidos de centroderecha, la CDU y la CSU, que han puesto en marcha un mecanismo que ya no pueden parar y les está destruyendo.

Gracias al «cordón sanitario», AfD ha sustituido a la CDU como primer partido de la derecha en Alemania del Este. En los estados de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Sajonia-Anhalt están al borde de la mayoría absoluta. Gracias a su condición de paria oficial, nadie puede asociar a AfD con los fracasos del Gobierno de Merz, mientras los socialistas en el Gobierno se radicalizan, dañando irreversiblemente al líder democristiano que ha uncido su destino al de los socialistas.

Porque esta es otra paradoja, si se quiere: pese haber sido claramente rechazados en las urnas, los socialistas, gracias a su coalición con los democristianos de Merz, han redoblado sus posturas radicales y hostiles. El SPD ha bloqueado hasta la fecha todas las iniciativas federales importantes. La estrategia, probablemente, consiste en obligar a la CDU a echarse en brazos de la AfD para movilizar el voto de izquierdas.

Entonces, ¿por qué no abandona la CDU un cordón sanitario que la está destruyendo? Porque la apuesta ha sido demasiado explícita, repetida y obvia, y volverse atrás, suponen, destruiría aún más su credibilidad. La semana pasada el propio Merz declaró, en respuesta a un periodista, «¡nosotros somos el cortafuegos!», y más tarde, en Sauerland, descartó cualquier forma de cooperación con la AfD, «al menos mientras siga siendo el líder de la CDU».

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