El ex primer ministro británico Tony Blair se ha sumado a las críticas contra Keir Starmer y ha advertido de que el principal problema del Gobierno laborista no es la comunicación, ni la personalidad del actual primer ministro, sino la ausencia de un plan coherente para Reino Unido.
En una extensa publicación difundida a través de su fundación, Blair ha señalado que el laborismo necesita abrir un debate interno sobre su rumbo antes de precipitar una sustitución de liderazgo. Su intervención llega en plena crisis del Gobierno de Starmer, golpeado por dimisiones, disputas internas y malos resultados en las elecciones municipales de principios de mayo.
«El principal problema del Gobierno no es la personalidad de Keir. Ni un fracaso a la hora de comunicar «nuestros logros». Ni la necesidad de afirmar con más fuerza los «valores» laboristas», afirmó Blair. A su juicio, el problema de fondo es que el partido no sabe qué quiere hacer con el país en un momento de transformación acelerada.
El ex primer ministro, que gobernó Reino Unido entre 1997 y 2007 y ganó tres elecciones generales, fue todavía más claro: «No tenemos un plan elaborado y coherente para el país en un mundo que cambia rápidamente, y estamos situados en una posición política equivocada desde la cual elaborar uno y ganar un segundo mandato».
Blair ha intervenido después de la dimisión del ministro de Sanidad, Wes Streeting, y de los movimientos del alcalde de Gran Mánchester, Andy Burnham, dos figuras llamadas a disputar el liderazgo laborista si Starmer cae. Pese a elogiar a ambos, Blair ha insistido en que no tiene sentido cambiar de líder sin resolver antes la orientación política del partido. «Intentar expulsar al primer ministro antes de saber qué dirección política vamos a tomar no es una forma seria de comportarnos», resumió.
El exdirigente laborista cree que el partido debe responder primero a preguntas centrales: si realmente prioriza el crecimiento económico, si Reino Unido necesita más energía limpia o energía barata, cómo justificar un aumento del gasto social cuando el Estado del bienestar ya se dispara, los impuestos siguen subiendo y al mismo tiempo se exige elevar el gasto en defensa ante la posibilidad de una guerra.
Blair también ha alertado del riesgo de que el laborismo crea que la solución pasa por moverse más a la izquierda. Según él, en la oposición puede parecer cómodo entregarse a la ilusión de que basta con radicalizarse para derrotar a la derecha, pero hacerlo desde el Gobierno es «peligroso».