El Gobierno alemán, encabezado por Friedrich Merz, ha dejado entrever que vienen tiempos de «austeridad», en un contexto en el que éste no ha dejado de destinar miles de millones de euros año a año para financiar la inmigración masiva.
En concreto el ministro de Finanzas de Merz, Lars Klingbeil, ha dicho públicamente que serán «años muy desafiantes», en los que los alemanes sentirán «que estamos ahorrando».
Se estima que Alemania está invirtiendo actualmente unos 50.000 millones de euros en proveer vivienda, educación, seguridad y políticas de integración a inmigrantes que llegan al país. Solamente en Berlín se estima que las autoridades locales invirtieron 1.000 millones de euros el año pasado solamente en conseguir viviendas para los inmigrantes.
«No estamos quebrados. El país no está en un momento cercano a colapsar», ha dicho además Klingbeil, quien es identificado como un miembro del ala más izquierdista del SPD, sobre la planificación de las finanzas del país.
Para el ministro de Finanzas alemán los recortes, que ya se sienten en muchas localidades del país que incluso reflejan balances financieros que rozan la bancarrota, tienen que ser defendidos de manera decidida por el SPD, dado que «la socialdemocracia es exitosa cuando encabeza los cambios y no sólo cuando los acompaña».