«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El clima de inestabilidad en Bulgaria es profundo: seis elecciones en tres años

El Gobierno bipartidista de socialistas y populares de Bulgaria dimite tras una protesta nacional contra la clase política y los nuevos presupuestos

Protestas en Bulgaria. Europa Press.

El primer ministro de Bulgaria, Rosen Zheliazkov, presentó este jueves su dimisión y la de todo su gabinete después de que decenas de miles de ciudadanos salieran a las calles —dentro y fuera del país— para exigir la caída del Ejecutivo y rechazar los presupuestos para 2026. La renuncia llegó mientras el Parlamento votaba su sexta moción de censura en menos de un año, en una escena que exhibe el grado de desgaste del frágil gobierno de coalición.

«Escuchamos la voz de los ciudadanos. Sus demandas son la renuncia del Gobierno. Esta energía cívica debe ser alentada», declaró Zheliazkov en un discurso televisado ante la Asamblea, rodeado de sus ministros. Su mensaje, que pretendía sonar conciliador, llegó tras semanas de protestas masivas contra la clase política, el aumento de impuestos y el nuevo endeudamiento previsto para financiar el gasto público. Para sus detractores, el presupuesto no era más que una maniobra para comprar lealtades dentro de una administración corroída por la corrupción.

Zheliazkov insistió en que su gobierno cumplió «todos los objetivos» desde su llegada al poder en octubre de 2024: estabilidad macroeconómica, aumento récord de ingresos públicos y un presupuesto centrado —según él— en la protección social. Pero reconoció que ese mensaje «no llegó» a los ciudadanos o fue «malinterpretado por la oposición». Lo cierto es que las calles del país mostraron un rechazo generalizado no sólo a las cuentas públicas, sino a lo que los manifestantes definieron como arrogancia, vanidad y desconexión del poder político.

El clima de inestabilidad en Bulgaria es profundo: seis elecciones en tres años, un sistema político fragmentado y un gobierno debilitado desde su nacimiento. La dimisión llega además a menos de tres semanas de que el país adopte oficialmente el euro, un paso que diversos sectores consideran precipitado en un contexto de crisis social y desconfianza institucional.

La oposición llevaba días exigiendo la renuncia de Zheliazkov, que accedió al cargo en enero tras la victoria del partido popular GERB y la coalición con el partido socialista. Sin embargo, la presión social ha sido determinante. Las imágenes de las multitudinarias marchas del 1 y del 11 de diciembre han terminado por derrumbar un Ejecutivo que ya caminaba sobre susurros de deslegitimación.

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