
A Pedro Sánchez se le llama mentiroso y se le reprocha que «cambie de opinión» constantemente. La verdad es que Sánchez tiene pocas ideas, pero fijas. La primera de ellas, mantenerse en La Moncloa como sea, siquiera para evitar la cárcel para él y su familia. La segunda, la destrucción de España y la división de los españoles, que está cumpliendo sin vacilaciones: regularización de más de 800.000 inmigrantes ilegales, apoyo al acuerdo con Mercosur, que hunde el campo, sumisión a los intereses de Marruecos, cesión de competencias a los gobiernos separatistas vasco y catalán, y cierre de las centrales nucleares, como la de Almaraz (Cáceres).
En la Unión Europea, Sánchez, y, debido a él, España, son anormalidades. El Gobierno español es el único que renuncia a defender las fronteras nacionales y a oponerse, siquiera de palabra, a la inmigración masiva y descontrolada. También es el único que se mantiene obcecado en sus planes de cierre de los siete reactores nucleares que quedan en el país, a pesar de que generan un 20% de la producción eléctrica y aportan estabilidad al sistema, para sustituirlos por placas fotovoltaicas y aerogeneradores. La pretensión de que el 100% de la energía consumida en España provenga de fuentes limpias fue la causa del apagón total de abril de 2025.
En cambio, el gobierno francés se propone aumentar la generación nuclear y disminuir la de fuentes renovables. En su Plan Plurianual de la Energía 2026-2035, que se ha aprobado por decreto debido a las divisiones en la Asamblea, el gobierno liberal-progresista de Macron y de su primer ministro Sébatien Lecornu pretende que Francia siga siendo el mayor productor europeo de energía nuclear. Sólo así se satisfará la demanda de la electrificación creciente (vehículos eléctricos, bombas de calor, centros de datos…).
Las guías se resumen en la reducción de los combustibles fósiles, la paralización de las energías renovables (el partido Agrupación Nacional pedía al Gobierno una moratoria completa) y el impulso a la nuclear. Un cambio drástico en comparación con el anterior plan plurianual 2019-2024, también elaborado por otro gobierno de Macron, que preveía el cierre de catorce reactores.
El país cuenta ahora con 57 reactores nucleares y, aparte de alargar la vida útil de los más viejos, el plan aprueba la construcción de seis reactores de agua presurizada EPR2 de unos 1.650 MW de potencia cada uno, situados en emplazamientos ya existentes, con una red en funcionamiento y un consumo constante. Además, se estudia la aprobación de otros ocho reactores de este tipo.
El parque nuclear francés cubre en torno al 70% de la demanda de electricidad y puede exportar a sus vecinos, incluida España. Es decir, la empresa pública EDF vende energía nuclear a España, mientras que en algunos momentos las empresas españolas venden energía de origen eólico o solar. ¿Cuál de estos tráficos es el que aporta más tecnología y preparación?
Otros miembros de la UE, como Bélgica, Rumanía, Bulgaria, Suecia, Eslovaquia, Finlandia y Países Bajos, han decidido ampliar la vida útil de sus centrales o construir otras nuevas. Sánchez, por el contrario, ha decidido (o lo han decidido otros y luego le han enviado la orden a él) que la soberanía energética de los españoles dependa de placas solares instaladas sobre olivos talados.