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Documentos internos califican el campo inglés como un «entorno blanco»

El Gobierno laborista impulsa un plan para hacer el campo británico «menos blanco» y adaptar pueblos a la agenda multicultural

Campo en Glastonbury, Reino Unido. Europa Press.

El Gobierno del Partido Laborista ha puesto en marcha un ambicioso plan para transformar el campo británico y hacerlo, literalmente, «menos blanco», según informa European Conservative. La iniciativa se apoya en informes financiados con dinero público que describen las zonas rurales de Inglaterra como espacios dominados por la «clase media blanca» y advierten de que podrían volverse «irrelevantes» en una sociedad cada vez más multicultural.

La estrategia está coordinada por el Department for Environment, Food and Rural Affairs (Defra) y ya ha sido asumida por los organismos que gestionan los principales paisajes protegidos del país, entre ellos los Cotswolds, los Chilterns y las colinas de Malvern.

Documentos internos califican el campo inglés como un «entorno blanco» y sostienen que es necesaria una intervención urgente para atraer a más visitantes de minorías étnicas. Para ello, las autoridades se han comprometido a fijar objetivos de diversidad, desarrollar programas específicos de «inclusión» y modificar tanto la comunicación institucional como los procesos de contratación.

Entre las medidas previstas figura la revisión del material promocional para que muestre a más visitantes de minorías, la traducción de información a distintos «idiomas comunitarios» y programas de acercamiento dirigidos a colectivos concretos, como comunidades musulmanas de áreas urbanas cercanas.

Los informes que sustentan el plan —incluido uno de 2019 y otro de 2022 con un coste superior a los 100.000 euros— señalan incluso a los pubs rurales tradicionales como un factor de exclusión. Según estos estudios, personas de origen pakistaní o bangladesí asocian estos locales con el alcohol y con una oferta alimentaria limitada, lo que les haría sentirse incómodas al visitar zonas rurales.

Otras recomendaciones van más allá y afectan a la vida cotidiana del campo. Algunas proponen un mayor control de los perros, alegando que generan temor en determinadas comunidades, mientras que otras sostienen que los visitantes «blancos ingleses» valoran el silencio y la soledad, frente a las minorías étnicas, que preferirían actividades sociales y en grupo.

Desde Defra aseguran que no se trata de una imposición ideológica, sino de garantizar que los espacios financiados con fondos públicos sean accesibles para todos y que cada persona pueda relacionarse con la naturaleza «a su manera».

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