
Datos oficiales del Gobierno alemán han desvelado que el número de extranjeros sospechosos de cometer delitos ha aumentado considerablemente desde comienzos de siglo. Entre 2000 y 2025, los ciudadanos no alemanes investigados por delitos violentos crecieron un 71,6%, mientras que determinadas categorías, como los delitos sexuales o las lesiones, registraron incrementos todavía superiores.
Uno de los mayores aumentos corresponde a los delitos sexuales. Según las cifras difundidas, el número de extranjeros señalados como sospechosos en esta categoría fue en 2025 un 148,2% superior al registrado en 2000. En los homicidios, el incremento durante esos 25 años alcanzó el 77,1%. Por su parte, determinadas estadísticas relativas a agresiones o lesiones reflejan un crecimiento del 169,3%.
La evolución también se aprecia en los delitos contra el patrimonio. Los sospechosos extranjeros relacionados con robos aumentaron un 22,9%, mientras que en los casos de carterismo el crecimiento alcanzó el 97,9%, prácticamente el doble que a comienzos de siglo. En los fraudes, la subida fue del 45,3%, y en la categoría de delincuencia callejera —que engloba diferentes infracciones cometidas en espacios públicos— llegó al 52,6%.
Al tomar como referencia el conjunto de infracciones contabilizadas por las estadísticas policiales alemanas, el número de sospechosos extranjeros habría aumentado un 39,8% entre 2000 y 2025. Los datos muestran además una sobrerrepresentación de los no alemanes entre los sospechosos respecto a su peso demográfico, aunque una comparación directa requiere tener en cuenta factores como la estructura de edad y sexo de cada población, la situación socioeconómica o la inclusión en determinadas estadísticas de personas que no residen permanentemente en Alemania.
Otro de los indicadores recogidos en los datos solicitados al Ejecutivo apunta a un crecimiento del 231,5% de los extranjeros catalogados como potencialmente peligrosos o vinculados a amenazas, en comparación con las cifras de comienzos de siglo. La evolución de estos registros ha reabierto el debate político sobre inmigración, seguridad y expulsión de extranjeros condenados por delitos.
Las estadísticas fueron solicitadas por Stephan Brandner, diputado de Alternativa para Alemania (AfD), quien calificó los resultados de «noticias impactantes». El dirigente sostuvo que Alemania ya tiene suficientes problemas derivados de la delincuencia protagonizada por nacionales y defendió que el país no debería incorporar, mediante la inmigración, personas que posteriormente cometan delitos.
Brandner reclamó además una política más contundente de expulsiones para los extranjeros que hayan llegado al país solicitando protección y terminen delinquiendo. «Cualquiera que llegue a Alemania supuestamente buscando protección y luego se convierta en un delincuente pierde su derecho a la protección», afirmó el político de AfD, que responsabilizó al Estado de no ejecutar con suficiente eficacia las deportaciones de delincuentes extranjeros.