El ministro socialista de Finanzas de Alemania, Lars Klingbeil, ha gastado alrededor de 188.000 euros de dinero público en fotógrafos, maquillaje, estilistas y otros servicios de imagen desde que asumió responsabilidades en el Gobierno federal.
Los datos proceden de una respuesta oficial del Ministerio de Finanzas a una pregunta parlamentaria de Alternativa para Alemania (AfD) y han reabierto el debate sobre el uso de fondos públicos para la imagen personal de los miembros del Ejecutivo. Según la documentación, el departamento de Klingbeil destinó 165.035 euros a fotógrafos externos entre mayo de 2025 y septiembre de 2026.
A esa cifra se suman otros 22.656 euros en servicios de maquillaje, peluquería, estilismo y preparación de imagen. En total, el gasto alcanza aproximadamente los 188.000 euros, lo que equivale a una media cercana a los 11.000 euros mensuales.
La mayor parte del gasto corresponde a servicios fotográficos contratados fuera de la administración. El Ministerio de Finanzas ha utilizado profesionales externos para documentar actos públicos, reuniones institucionales, comparecencias y desplazamientos del ministro.
A ello se añaden los servicios destinados a preparar la imagen de Klingbeil antes de determinadas apariciones públicas y eventos oficiales. La revelación ha provocado críticas desde AfD, que cuestiona que un ministro encargado precisamente de las cuentas públicas destine semejantes cantidades a su propia imagen mientras el Gobierno reclama disciplina presupuestaria.
La polémica llega en un momento especialmente delicado para la economía alemana, marcada por el estancamiento, la presión sobre el gasto público y las dificultades del Ejecutivo para cuadrar las cuentas federales.
Klingbeil, dirigente destacado del Partido Socialdemócrata (SPD), ocupa una de las posiciones más importantes del Gobierno y es responsable de dirigir la política presupuestaria del país. El contraste entre su discurso de rigor fiscal y el gasto de casi 188.000 euros en imagen y comunicación ha sido aprovechado por la oposición para denunciar un uso excesivo de recursos públicos.
La información se conoció después de una iniciativa parlamentaria de AfD, que obligó al Ministerio a detallar cuánto dinero había destinado a este tipo de servicios. La formación ha criticado especialmente la contratación de fotógrafos externos y los gastos relacionados con maquillaje y estilismo.
El caso se suma a otras controversias en Alemania sobre el coste que supone para el contribuyente la imagen pública de ministros y altos cargos. La cifra vuelve a situar bajo el foco una cuestión recurrente en la política alemana: hasta qué punto los gastos de representación e imagen de los miembros del Gobierno deben ser financiados con dinero público.