Los líderes del Partido Popular Europeo (PPE) celebraron este fin de semana su Leaders’ Retreat en Zagreb (Croacia), una reunión a puerta cerrada en la que se trazaron las principales líneas estratégicas del bloque para los próximos años. El encuentro estuvo marcado por una propuesta clara: reducir el margen de maniobra de los Estados miembros en política exterior y avanzar hacia una Unión Europea «con mayor capacidad de decisión centralizada».
El presidente del PPE, Manfred Weber, defendió la necesidad de extender el uso del voto por mayoría cualificada. Este cambio limitaría la capacidad de los Estados para vetar decisiones clave, especialmente en ámbitos como las sanciones internacionales y la política exterior, tradicionalmente considerados parte esencial de la soberanía nacional.
La propuesta afecta de manera directa a los países más pequeños o con posiciones divergentes respecto al eje franco-alemán, que perderían una de sus principales herramientas para bloquear decisiones contrarias a sus intereses estratégicos.
Weber pidió un plan operativo para aplicar el artículo 42.7 del Tratado de la UE —la cláusula de defensa mutua— y respaldó un enfoque de seguridad «de 360 grados», que incluye una mayor integración del mercado de defensa, compras conjuntas, mejora de la preparación militar y una toma de decisiones más centralizada en materia castrense.
Esta hoja de ruta quedó vinculada explícitamente al apoyo sostenido a Ucrania, tanto financiero como militar, una línea que el PPE considera prioritaria dentro de la estrategia exterior de la Unión.
Las conclusiones del encuentro refuerzan las advertencias lanzadas desde hace años por el Gobierno húngaro: que la UE está evolucionando de un proyecto de cooperación económica y política hacia una estructura con rasgos cada vez más militares, con menor peso para los Estados nacionales en la toma de decisiones.
Aunque estas ideas llevan tiempo circulando en el Consejo Europeo y el Consejo de Asuntos Exteriores, su aplicación sigue encontrando resistencias. La principal es la del primer ministro húngaro y aliado de VOX en Patriotas por Europa, Viktor Orbán, defensor de la soberanía nacional frente a la expansión de competencias de Bruselas. Junto a Orbán, otros dirigentes críticos con la actual orientación de la UE son el primer ministro eslovaco Robert Fico o el líder checo Andrej Babiš.