Un análisis de los datos de FRONTEX al que ha tenido acceso LA GACETA constata en base a datos sólidos un cambio estructural en los flujos migratorios hacia España. Las nacionalidades que hasta 2023 alimentaban principalmente la Ruta del Mediterráneo Central (Italia y Malta) han abandonado ese corredor y se han reorientado de forma masiva hacia las rutas españolas, tanto hacia Canarias como hacia la frontera peninsular.
El documento evidencia que este vuelco se produjo de manera brusca a partir del otoño de 2023, coincidiendo con el endurecimiento de los controles en el corredor italiano. Mientras la Ruta del Mediterráneo Central se desplomaba un 57,7% en 2024 respecto a su máximo del año anterior, las rutas hacia España marcaban su récord histórico.
El vuelco hacia Canarias y la Península
Según los datos de FRONTEX analizados, cinco nacionalidades subsaharianas occidentales (Malí, Senegal, Guinea, Gambia y Costa de Marfil) pasaron de representar apenas el 2,8% del flujo hacia España en 2019 al 61,1% en 2024. En el espacio de tres años estas nacionalidades, que históricamente se dirigían mayoritariamente hacia Italia, se convirtieron en la mayoría absoluta de las detecciones dirigidas a territorio español, concentrándose sobre todo en la ruta atlántica (Canarias).
Al mismo tiempo, el informe documenta la llegada incipiente pero creciente a la frontera peninsular de perfiles que hasta hace poco eran casi exclusivos del Mediterráneo Central. Somalia, por ejemplo, pasó de detecciones prácticamente nulas antes de 2023 a 1.711 en 2025, la gran mayoría en la ruta del Mediterráneo Occidental (península, Ceuta y Melilla). Sudán sigue una trayectoria similar, con centenares de detecciones anuales en la frontera peninsular desde 2021.
El punto de inflexión queda claramente reflejado en los datos mensuales: durante el primer semestre de 2023 estas nacionalidades seguían alimentando principalmente la ruta italiana. A partir de septiembre, y de forma acusada en octubre de 2023, la curva del Mediterráneo Central se hundió mientras se disparaban las detecciones tanto en Canarias como en la frontera peninsular.
Este cambio de puerta de entrada se produce en paralelo al refuerzo de la cooperación europea con Túnez (Memorando de Entendimiento de julio de 2023) y al aumento de los controles con Libia. El flujo no desapareció: se redirigió hacia los puntos de entrada españoles.
Récord histórico y cambio de escala
El análisis de Frontex muestra además que las dos rutas hacia España acumulan 448.383 detecciones de cruce ilegal entre 2009 y abril de 2026. De ese total, el 79% (354.061) se registró desde junio de 2018, mes en que Pedro Sánchez llegó a la Presidencia del Gobierno.
El año 2024 supuso el récord absoluto con 63.877 detecciones, de las cuales 46.820 (el 73%) correspondieron a Canarias. Los datos de Frontex, que miden detecciones basadas en salidas efectivas desde los países de origen, ofrecen en algunos ejercicios cifras que difieren de las publicadas por el Gobierno español, pero dibujan una realidad más completa del volumen real de la presión migratoria dirigida hacia nuestro país.
Consecuencias del «efecto llamada»
El análisis de Frontex confirma que el endurecimiento de controles en un corredor europeo no elimina la presión migratoria, sino que la redirige hacia aquellos puntos de entrada donde se percibe menor resistencia. España, con su política de traslados masivos a la Península, alojamiento en hoteles y ausencia efectiva de devoluciones en caliente, ha actuado como polo de atracción tanto para los flujos subsaharianos occidentales que ahora llegan masivamente por Canarias como para otras nacionalidades que empiezan a aparecer en la frontera peninsular.
El documento evidencia que el cambio de escala registrado desde 2018 y la posterior reorientación masiva de nacionalidades hacia las rutas españolas (Canarias y Península) se han producido bajo el actual Ejecutivo. La combinación de un nivel estructuralmente más alto de llegadas y un desplazamiento de flujos desde el Mediterráneo Central sitúa a España como principal receptor de esta presión migratoria en los últimos años.