La formación soberanista alemana AfD ha puesto sobre la mesa un cambio radical en la política energética de Alemania, apostando por recuperar la energía nuclear, reactivar el gasoducto Nord Stream y desmontar el entramado legislativo de la llamada «transición verde».
Según un documento programático presentado por su grupo parlamentario, el partido considera que el modelo energético impulsado por las élites europeas ha llevado a Alemania a una situación de dependencia, encarecimiento y vulnerabilidad estratégica.
Entre sus propuestas más contundentes figura la reactivación de las centrales nucleares, clausuradas en 2023 en el marco del apagón nuclear impulsado durante la última década. Para AfD, esta decisión ha supuesto renunciar a una fuente de energía estable, barata y soberana.
Además, el partido plantea la posibilidad de volver a poner en funcionamiento el gasoducto Nord Stream, gravemente dañado tras las explosiones de 2022. Aunque actualmente no está operativo y las sanciones europeas contra Rusia complican cualquier reactivación, AfD defiende que Alemania debe priorizar su propio interés energético y garantizar el suministro sin depender de terceros.
El documento también incluye una crítica frontal a la arquitectura ideológica de la transición energética. La formación propone mantener el uso de carbón y gas, eliminar las subvenciones a la energía eólica y solar y derogar buena parte de las leyes climáticas impulsadas desde Bruselas y Berlín.
Este posicionamiento se produce en un contexto de creciente malestar social por el coste de la energía y tras las propias dudas expresadas por figuras del establishment europeo. Incluso Ursula von der Leyen ha reconocido recientemente que el abandono de la energía nuclear fue un «error estratégico», mientras el canciller Friedrich Merz ha criticado el impacto de esa decisión en la competitividad del país.